Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

Tag: ¡Hasta aqui hemos llegao!

Quemando fotos del Rey

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Reflexiones, Politica

Los efectos perniciosos de Gran Hermano, Corazón Corazón, Salsa Rosa y demás bazofia que puebla la programación de las televisiones patrias están alcanzando a todos los espectros de la población central y periférica, lo que demuestra que sí que hay algo que une a todos los españoles: lo soplapollas que podemos llegar a ser independientemente de nuestro lugar de nacimiento o nuestras inclinaciones políticas o futboleras.

Resulta que un fulano, en algún lugar de Cataluña, creo recordar, tuvo la brillante idea de quemar una foto del Rey. Soberana gilipollez (¿captan el hábil juego de palabras?), porque sirve para bien poquito. Si quieren hacer las cosas bien miren a los vecinos franceses, que en vez de quemar cuadros de Luis XVI le cortaron las uñas de los pies a la altura del cogote, o sea. Bromas las justas. Pero aquí no, aquí andamos como los tarados estos que queman fotos de Bush y banderas estadounidenses y danesas y británicas por oriente medio.

Pero hete aquí que la estupidez es contagiosa. Por una parte los medios de comunicación bajunos y rastreros que tenemos en España en vez de contarnos cosas serias e importantes se dedican a la chorradas que dan audiencia, así que al zumbado de la foto le dedican diez minutos en los telediarios o dos páginas en los periódicos, mientras que el Euribor va sobrado con una breve reseña cada tres meses. Carnaza para la plebe. Ya tenemos a una nueva Madeleine, un nuevo Julián Muñoz o como se llame o un nuevo Borja Thyssen. Todo el país, desde los más sesudos gerifaltes hasta el último cretino que palmó comprando un piso en Seseña hablando de que si quemar fotos es bueno o es malo, que España se rompe, que Froilán es un gamberro y que Carod-Rovira es el sacamantecas redivivo.

Hasta ahora nada nuevo. Pero el caso es que a cuenta de esa cultura de todo a cien que nos venden los medios de comunicación para ser alguien en este país no hay que estudiar, trabajar, pintar, investigar, cantar o cualquier otra cosa que implique el más mínimo esfuerzo, sino más bien hacer el imbécil para caer en gracia debido a la estupidofilia que nos caracteriza. Así que, como Fuenteovejuna, todos los neoprogres hijos de familia bien se han puesto como locos a quemar fotos del monarca, a ver si así salen unos minutillos en la tele. Cuatro cretinos que notienen ni puta idea de donde venimos y que muy raramente te darían una argumentación contra la monarquía más allá de “no tenemos que pagar a nadie por el hecho de ser hijo de”. Filosofía elevada, oiga. Y por el otro lado, los más monárquicos sacando banderas de España a cuál más grande, aunque nadie capte muy bien qué tiene que ver la bandera con el Rey.

El problema es que en España raramente discutimos de las cosas que realmente importan. Por supuesto que hace falta una discusión sobre el modelo político porque la constitución actual era la idónea para los años setenta y ochenta, pero ahora las cosas no son iguales. ¿Queremos monarquía o república?¿Estado federal? Porque vamos, el engendro espúreo este de las Comunidades Autónomas no tiene sentido alguno. ¿Qué cojones pinta la disciplina de voto en el Senado cuando se supone que es una cámara territorial y no ideológica?¿Queremos votar personas en listas abiertas o ideas en listas cerradas? Pero claro, hablar tranquilamente de estas cosas no da votos ni aumenta las audiencias, así que seguimos jugando al regate corto, a lanzar consignas facilonas para que los hooligans ovinos de cada facción las repitan sin parar y a hacer política del cabreo. Y así, mientras nosotros entramos al trapo en las tonterías no pensamos en la base, en el fondo, que es lo realmente peligroso para los periodistas, los politicos y para el Rey.

No suelo dar mi opinión personal sobre estos temas en el blog porque al fin y al cabo es eso, una opinión, y no tiene mayor valor para hilvanar un razonamiento. Pero hoy sí que voy a decir lo que pienso al respecto de la monarquía. Desde un punto de vista puramente racional no se puede ser otra cosa que republicano, ya que la monarquía no es sostenible desde que introducimos la premisa de igualdad entre los seres humanos. Ahora bien, desde un punto de vista concreto (ahora mismo, aquí) y totalmente pragmático puede ser que mantener el status quo nos proporcione más ventajas que cambiarlo. Puede ser. Total, que no se que pensar. No tengo opinión formada sobre el tema. Sólo se que los imbéciles que queman fotos hacen que no quiera ser republicano y los cretinos que defienden al Rey con banderas y no con ideas hacen que no quiera ser monárquico. ¿Hay alguna tercera vía?¿Alguien me da ideas sobre mis dudas monarquía/república en España?

menéame

Y luego dicen que los técnicos emigran…

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Chorradas, Informatica

Buscando buscando me he encontrado esta oferta de trabajo:

Oferta de trabajo

¡Ser un maestro en programación y no cobrar demasiado! A ver, señores: 18000 no es demasiado, es una puta mierda. 24000 ya es otra cosa, para un junior, pero para un maestro en programación no lo veo, no. No cobrar demasiado… cachondos, que son ustedes unos cachondos.

menéame

De auriculares y ejecuciones

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!

Me gusta el transporte público, por filosofía y por comodidad. Ya se que algunos me dirán que es mucho más cómodo moverte en tu coche, pero si consideramos que a mi me gusta conducir tanto como que me santigüen la espalda a latigazos igual la cosa se empieza a comprender. Por eso cuando tengo oportunidad dejo el coche tirado en el primer sitio que encuentro y pillo el autobús, el metro, el avión o lo que se tercie.

No obstante todo tiene sus inconvenientes. Ir en un transporte colectivo implica compartir viaje con otra gente, salvo que tengas mucha suerte y pilles el autobús vacío, cosa que no sucede muy a menudo. Tienes que compartir viaje con otra gente, decía, y si atendemos al porcentaje de cretinos que pueblan las Españas, lo mas probable es que te toque un desgraciado de esos que te dan el viaje, en sus distintas modalidades: el niño cabrón que no para de gritar, la joven L’Oréal (porque ella lo vale) que te echa encima el respaldo del asiento, el fulano cuarentón que ha descuidado la higiene y demás fauna. Pero bueno, uno ya está más o menos acostumbrado y blasfemando en diversas lenguas suelo llegar a destino en un razonable estado mental.

Pero hay un nuevo engendro urbano que me saca de mis casillas: el del reproductor de mp3. Yo no tengo un aparato de esos porque cuando voy por la calle me gusta oir los sonidos de la vida, y me descojono cuando veo a la gente andando como zombies con las cosas esas en las orejas. Si Darwin no está equivocado, muchos de ellos deberían morir atropellados antes de que lleguen a reproducirse en aras de la mejora de la especie. Ojo, que no digo que esté en contra de estos cacharros: la música es cultura y me parece estupendo que la gente se deleite con ella pero, pardiez, hay momentos para todo. Y caminar por la ciudad o montar en bicicleta seguramente no sean el contexto óptimo para darle al dorremí. O sea.

En cambio el autobús, el metro o el avión sí que son ambientes propicios para la música. Dispones de una cantidad más o menos larga de tiempo en la que no puedes hacer muchas cosas más (porque de ponerse a leer, ni hablamos, qué dirían mis compañeros de curro si me ven con un libro) así que lo de escuchar algo de música se me antoja buena idea. Así que ahora cada vez que el aparato de turno arranca una legión de pasajeros saca su iPod o como se llame y se dispone a escuchar el último disco de Bisbal. Bien. Estupendo. Ningún problema.

¡Error! Si que hay un problema, y bien gordo. Mi buena suerte innata en los transportes públicos hace que se siente a mi lado un fulano (o fulana) de procedencia latinoamericana (o del extrarradio madrileño) y se ponga la música a toda hostia. A las ocho de la mañana. Reaggeton de ese. Que si dame más gasolina, que si me gusta la gasolina, y eso al precio que está. Parece mentira que unos auriculares de esos puedan llegar a hacer tanto ruido aunque pensándolo friamente lo más probable es que sea debido al efecto resonante que produce la cabeza vacía del palomo. En Alemania monté en un autobús donde había una señal prohibiendo poner el volumen de los auriculares demasiado alto. Aquí el conductor te pone a la Pantoja en Cadena Dial, así que jodidos estamos. Total, que a ver quién consigue concentrarse en las andanzas de Edmond Dantès cuando suena a tu vera Chenoa a todo trapo (cagüenlaputa, por qué no me tocará nunca uno que vaya escuchando algo de Bach…). O quién consigue dormirse, cuando la hora o la resaca lo imponen.

Como lo de educar a esta gente lo doy por imposible (ya es tarde, y además me temo que con lo que enseñamos a los críos en los colegios vendrán muchos más desgraciados de estos) se me ocurre algo para solucionar esto: la obligatoriedad de ponerse una pecera en la cabeza aislada herméticamente para que no escape sonido alguno. Lo de que se queden sin oxígeno sería un daño colateral que deberíamos asumir. Total, tampoco se pierde tanto. Porque si no la próxima vez que el de al lado vuelva con lo de dame más gasolina se la voy a dar, si. Y luego una cerilla encendida. Y es que el método Auschwitz es mano de santo.

menéame

Santería milagrosa

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Reflexiones

El metro de Madrid siempre es un buen sitio para encontrar historias urbanas si miras con un poquito de atención. Reconozco que me lo paso genial viendo las caras de la gente e inventando las historias de sus vidas basándome sólo en la ropa que llevan o en el libro que leen. Pero estos días como hay menos gente en la capital del reino me he ido fijando en algunas cosas. Como la publicidad, por ejemplo. Y resulta que me he encontrado con esto:

Santeria_Milagrosa

Y es que la cosa tiene cojones. Tantos años de evolucion, Platón, Santo Tomás intentando argumentar como podía, el hombre, Descartes, el método científico, Russell y demás para esto. En pleno metro de Madrid, un anuncio donde te ofrecen lectura de cartas, caracolas(!) y manos. Y prometen dinero, suerte y amor. Lo que se me escapa es lo de los trabajos, amarres y limpiezas. ¿Esta parte tendrá alguna connotación sexual?

Me preocupan dos cosas. En primer lugar me preocupa la cantidad de sucursales que tiene esta gente, en el cartel hay varias direcciones y teléfonos que me he permitido borrar para no hacerles encima publicidad, aunque no creo que la gente que se pase por aquí sean potenciales clientes de estas engañifas. Pero me preocupa aún más que el cartel esté en el metro, que se puedan publicitar descaradamente estafas en un medio de transporte público. ¿Nadie controla que anuncios ponen? Si esto está permitido, ¿por qué no dejan actuar a los trileros o a los ladrones?

Pero claro, luego te das cuenta de que vives en un país donde se paga con tus impuestos a varias iglesias -a algunas más que a otras-, que en algunos estados del país que reparte el bacalao en el mundo niegan la teoría de la evolución pasándose las demostraciones científicas por el arco del triunfo y que en oriente medio hay gente capaz de hacerse explotar en el nombre del dios de turno y pierdes la poca fe que te quedaba en el ser humano. Y es que igual habría que hacer leer a la gente a hostias.

menéame

El crío del semáforo

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Reflexiones

Julio en Madrid. Hace un calor de mil demonios y servidor no tiene jornada de verano, así que estoy todos los días hasta las seis como poco en la oficina. Este encima es uno de esos días en los que tienes mucho trabajo, estás de los nervios y acabas discutiendo con el jefe, los compañeros, la señora de la limpieza y la máquina del café. Estoy hasta el gorro de todo ya, vamosombre. Cagüentusmuertos.

Me voy de la oficina, y evalúo la cantidad de mierda que tiene encima el coche: la plantación de patatas que llevo en el techo empieza a ser perjudicial para la aerodinámica y el consumo, así que decido darle el lavado anual. Nada de especial, un túnel de lavado, splash, chof, chof, fiiiiiu y adelante. Que luego se acostumbra. No obstante al acabar lo miro extrañado: si, parece que era azul en vez de gris como yo pensaba. Y por fin consigo ver a través del cristal. Así da gusto conducir, oiga.

Por los cojones. Da gusto conducir por una autopista alemana una noche de septiembre, pero la A2 de entrada a Madrid a las seis de la tarde es otra historia. Encima un cretino de los que se intentan meter en la salida de la M30 a última hora se ha empotrado en el coche que iba delante, así que me como un atasco como el sombrero de un picador. Cigarrito, cagüendiós, cigarrito, cagëndiós, cagëndiós. Parezco Karras. Total, que por fin consigo tomar la M30 y me meto por la salida de la callé Alcalá, con mi faldita almidoná y esos nardos apoyados en la cadera. Último semáforo.

Y allí, mientras espero, lo veo. Un niño cabrón de unos ocho o nueve años con pinta de rumano, o así, viene hacia mi amenazando con un chisme de esos de limpiar las lunas de los coches. No, le digo gritando, con la cabeza y con el dedo. No me jodas que tengo el cristal niquelado y hoy estoy para pocas bromas. Pero parece ser que “no” en rumano signifíca “¿le importaría limpiarme la luna del coche, por favor?” porque el desgraciado sigue andando con una cara de cabrón de las que no se pueden aguantar. Este no servía para un anuncio de esos de seguros de vida, no. Con ese careto de hijoputa no enternece ni a Teresa de Calcuta.

La mala bestia se sigue acercando mientras verifico que tengo las puertas bien cerradas (si, si, racismo y lo que ustedes quieran, pero fíate tu del rumano y no corras) y le sigo gritando no te acerques, la puta que te parió. Pero no hay huevos. El tío llega y me dibuja con el artilugio ese un corazón en la parte derecha del parabrisas. En toda la parte derecha, con dos cojones. No he visto un corazón más grande en la vida. Si hoy me hubieran subido el sueldo, fuera sábado, hiciera fresquito, hubiera echado el mejor polvo de mi vida y la criatúra fuera de esas que te miran con unos ojitos que te derriten igual hasta hubiera cedido. Total, unos céntimos no van a ninguna parte. Pero con el día que llevo a este mamón no le doy yo ni los buenos días.

El fulano sigue ahí, perfeccionando el corazón y yo barajo la posibilidad de bajar del coche y darle las hostias que le tenía que haber dado su padre hace años, aunque claro, para eso su madre tendría que saber quien es. Además hay otros dos o tres paisanos suyos alrededor, y salir del coche significa quedarte sin ordenador, sin cartera, sin tabaco y posiblemente sin coche. Así que hago lo que puedo y mientras grito como uno de esos que ven los partidos de fútbol le doy al agua y a los limpiaparabrisas para ver si la maldita rata se va de allí, pero no hay huevos. Encima se pone a jugar con ellos, esquivándolos. Pienso que si hay suerte igual la mala bestia tropieza y cae delante del coche, y sólo soltando un poquito de embrague podría pasarle por encima, blomp blomp, y librar a la humanidad de este elemento. Hasta estoy seguro de que el juez sería comprensivo y como mucho, entre atenuantes y tal, me caerían un par de años. Buen precio. Pero no tropieza el cabrón, no. Yo estoy desencajado de tanto gritar y hacer aspavientos mientras muerdo el volante de la mala hostia que tengo, y cuando el semáforo se pone en verde el hijo de la gran puta se aparta lo justo y mientras acelero me mira con una sonrisa de esas que dicen “te jodes, capullo”. Y yo sigo adelante mientras me sale la bilis por las orejas de impotencia y de rabia.

menéame

V-day

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Politica

O Vaffanculo day. Es una iniciativa de Beppe Grillo, del que creo que ya he hablado aquí alguna vez. Beppe Grillo es un cómico italiano de los que hacen humor con intención y no dan puntada sin hilo. Al estilo de Caiga Quien Caiga cuando Caiga Quien Caiga era un programa inteligente, y no lo de ahora. Beppe Grillo se caracteriza por estar siempre montándola para influir en la vida italiana. Para que se hagan una idea, recuerdo una petición que hizo a los pequeños accionistas de la Telecom (la Telefónica de mis primos) para que le concedieran el derecho de representación y así llegar al mínimo para poder acudir a las reuniones del consejo de accionistas para dar caña a los soplagaitas que la dirigen. O cuando sacó a la luz un estudio de Casaleggio Associati que ponía en evidencia (vease la mappa del potere) que las grandes empresas italianas pertenecen fundamentalmente a un grupo reducido de personas con participación en unas y otras.

La última idea de Beppe Grillo es el Vaffanculo Day, que en la parla de las españas sería algo así como el Iros A Tomar Por Culo Day. Grillo va a mandar un correo electrónico a todos los diputados y senadores con una iniciativa popular de ley con los siguientes puntos:

  1. Ningún ciudadano puede presentarse a las elecciones (de ningún tipo) si ha sido condenado judicialmente o está en espera de juicio.
  2. Ningún candidato puede ser elegido más de dos legislaturas (punto válido con efectos retroactivos)
  3. Los candidatos serán votados por los ciudadanos mediante un sistema de listas abiertas.

El día 8 de septiembre hará públicas las respuestas de los diputados y senadores, dando por hecho que la falta de respuesta se considerará como estar en desacuerdo con esos puntos. Ese mismo día la gente saldrá a la calle y se reunirá en las plazas de las ciudades italianas para protestar en contra de una clase política incapaz, corrupta, demagoga y más pendiente de sus escaños que del bienestar de sus ciudadanos. La idea me place, claro. A ver si de una vez la sociedad italiana se va dando cuenta de que no puede seguir en manos de gente como Berlusconi (qué se puede decir del gran Silvio), Buttiglione (el fulano que decía que los inmigrantes tendrían que volver al desierto con los camellos o a la jungla con los monos), o el mismo Prodi,que al principio tenía buena pinta pero el professore ya empieza a mostrar las maneras de la mayoría de políticos italianos.

Y claro, uno no puede evitar mirar al patio de su casa y ver a los fulanos que aquí se encargan de gestionar la cosa pública. Y la idea de Grillo me parece muy apropiada para estas tierras en las que Zaplana y Acebes azuzan a sus huestes de hooligans contra Blanco y viceversa, Rajoy sólo sabe decir no, la ministra de cultura (ejem) está a las órdenes de intelectuales pseudoprogres de la talla de Ramoncín, el punto más importante de la reforma educativa es si la religión puntúa o no para selectividad y que los chavales sepan matemáticas y escribir sin faltas de ortografía nos importa un bledo, Zapatero sigue con el talante ese de ceder a todo para que no se enfade nadie, Llamazares no da pie con bola, haciendo propuestas a cual más surrealista en plan payasos sin fronteras vestidos de verde, el Senado es un invento para pagar una pasta a los políticos que los partidos quieren quitarse de encima, los partidos autonómicos barren cada uno para su aldea, la Iglesia sale a la calle de manifestación, las víctimas del terrorismo se las apañan para quedar como los malos y a los jóvenes lo que más nos preocupa es que haya o no botellón en Malasaña.

Propongo, digo, organizar el Iros A Tomar Por Culo Day aquí en España, y sería un puntazo hacerlo coincidir el mismo 8 de septiembre. A ver si de una vez los que mandan se dan cuenta de que han perdido todo contacto con la realidad de la calle. Sería una manifestación festiva, sin colores políticos, una forma de decir a esta gentuza que estamos hartos de ellos y que se vayan al carajo. Pero claro, tal y como somos los españoles íbamos a ir cuatro y el de la guitarra. Aquí sólo nos movilizamos si nuestro equipo baja a segunda, si nos quitan los carnavales, si nos prohiben beber unas litronas en la calle, si la Infanta tiene un crío o si la Pantoja entra en la carcel. Que no podamos comprar una casa, que una carrera te sirva sólo para ser mileurista o que haya gentuza que se lleva a manos llenas los dineros de nuestros impuestos no le importa una puta mierda a nadie.

menéame

Las euras y los euros

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Reflexiones

La ineptitud mental, el buenrollismo políticamente correcto y la estolidez galopante de nuestros empleados los políticos no deja de sorprender. La cara que se me ha quedado esta mañana cuando leía esta noticia en El Mundo debía ser para foto. En serio, estaba esperando a que aparecieran de un momento los elefantes rosas y las cucarachas mutantes porque no podía ser cierto, tenía que estar soñando todavía. Pero no, después del segundo café la noticia seguía ahí. Claro, que considerando que estamos en España todo se explica.

El caso es que el PSOE presenta una proposición no de ley para que las monedas incluyan las figuras de mujeres, en clara continuidad de las políticas paritarias que pretenden una mayor igualdad entre el hombre y la mujer en la sociedad patria. Y además ya tienen previsto (y esto va en la proposición que se debate hoy) que la primera sea Clara Campoamor, que fue una de las principales activistas feministas de la República y que luchó firmemente para la consecución del voto femenino. Lo que me parece muy bien, oigan. Faltaría más. Lo que me hace gracia es que estos señores que ganan una pasta gansa a cuenta de todos nosotros anden liados en estas gilipolleces. Y me explico, antes de que se me solivianten.

A ver, que si. Que pese a que las cosas han mejorado todavía hay muchas facetas de la vida donde las mujeres se ven discriminadas simplemente por eso, por ser mujeres (también hay algunas que usan eso a su favor, que todos conocemos los efectos de llevar una falda corta a un examen o a una entrevista de trabajo siendo los hombres tan cenutrios como somos, pero quiero creer que son las menos). Pero me parece que estamos perdiendo el norte. A ver cuando carajo nuestros prohombres y promujeres bajan de la puñetera nube en la que viven y dejan de decir y hacer chorradas como la del lenguaje y lenguaja sexista y sexisto, rebajar las pruebas físicas para ellas cuando te presentas a bombera (como el fulano al que hay que rescatar pesara menos si la que sube a buscarlo con la escalera es una mujer) o la ley esta por la que en las listas electorales haya que presentar al mismo número de señoras que de señores, independientemente de la capacitación de cada uno.

¿Por qué no nos enfrentamos al problema en vez de buscar cosas para ocultarlo? ¿Alguien se cree que lo de que aparezca una señora en la moneda de cincuenta céntimos va a mejorar la situación en algo? Lo que hay que hacer es dejar de perder el tiempo en gilipolleces y afrontar de una maldita vez por todas una política educativa igualitaria para Raulito tenga muy claro que Julita es igual de inteligente o más que él. Hay que evitar que una mujer que trabaja como una campeona y encima tiene que hacer todas las tareas de casa y cuidar a los niños porque el desgraciado de su marido prefiere estar tirado en el sillón encima cobre menos que sus compañeros masculinos de trabajo. Hay que concienciar, a hostias si es preciso, a las altas esferas empresariales educadas hace cuarenta años (y ya saben lo que se cocía en España hace cuarenta años) para que se den cuenta de que una señora no sólo vale para ser secretaria, sino que posiblemente dirija el banco mucho mejor que ellos. Y hay que erradicar de una puta vez la mentalidad de ese energúmeno que se cree que puede pegar un par de guantazos a su pareja porque no le ha planchado bien la camisa. A ese hijo de puta le va a dar igual pagar las cañas en el bar con euras o con euros.

menéame

Aberraciones primaverales

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!, Reflexiones

Pues ya llegó la primavera. Y la puta alergia, por cierto. El caso es que entre lagrimeo y estornudo uno empieza a ver a las mozas aireando la piel, con lo que las calles patrias se convierten en un hervidero de escotes pronunciados, faldas cortas, tangas buscando la luz más allá de los pantalones y ombligos insinuantes. Y para que les voy a decir que no, si sí: a uno esto le complace sobremanera. Que me pone, vamos. Como le pone a cualquier elemento de la comunidad masculina, y el que diga lo contrario miente como un bellaco.

Más allá de las cuestiones de índole lujuriosa, reconozco que tengo una cierta debilidad por la belleza y hay que decir que ver a tanta ninfa correteando por la calle afirmando rotundamente ora unas caderas, ora un seno hace de la ciudad un lugar mucho más hermoso y agradecido para vivir. Siempre me gustó la belleza del cuerpo femenino tal y como la captaron los pintores, con unas matizaciones graduales de las sombras y esos reflejos azulados que obviamente, crean un conjunto mucho más hermoso que el cuerpo masculino, más monocromo y de ángulos poco agradecidos. Sin entrar en la horripilante anatomía del pene, que no encaja en absoluto dentro de las líneas que definen el cuerpo masculino y ni siquiera tiene interés estético como miembro independiente. Lo que no quita para que las señoras se interesen en juguetear con el que tengan a mano (es un decir… ) con mayor o menor lubricidad. Que la diversión y la estética no tienen por qué ir aparejadas.

Pero a lo que iba, que me estoy yendo por las ramas. Si bien se agradece que mis primas aireen las curvas, en estas épocas se hacen mucho más evidentes las aberraciones que cometen algunas en esto cubrirse (pero poco) los encantos. Ante todo hay algo que me supera: los pantalones pirata. Sin duda diseñados por un misógino empedernido, si caen sobre las formas equivocadas (que es casi siempre) pueden dejar al cuerpo de una buena moza a la altura del betún. Para llevar unos pantalones de esos sólo hay dos opciones: o la chica está muy buena (con lo cual se podría poner cualquier cosa) o es muy delgada. Los pantalones de marras marcan, como todos, cadera, pero rompen las líneas verticales de las piernas a media pantorrilla, con lo que a poco que sea una mujer normal exageran el culo y hacen más baja. Y las mujeres patrias no son, en general, las que más destacan en altura así que esos pantalones casi siempre son sinónimo de desastre estético. Otra cosa es cuando la tipa es muy alta y muy estilizada: ahí quedan bien (bueno, relativamente bien) pero no hay muchas con esa complexión. No obstante, querida lectora, si encaja dentro del estereotipo de la española normal y está empeñada en llevar esos pantalones, puede haber una salvación: los tacones. Pero no tacones de aguja, por Dios, sino más bien unas cuñas de estilo desenfadado. Si hay suerte y combina bien igual no hace demasiado el ridículo. Todo eso suponiendo que los pantalones pirata de marras no sean de cintura baja, porque entonces no hay salvación.

Otra prenda muy peligrosa en estas fechas son las manoletinas. Bailarinas, que llaman algunas siguiendo supongo la última sección de moda del Cosmopolitan. Los zapatos sin nada de tacón están estupendos en la playa, pero para la jungla urbana quedan fatal fundamentalmente porque después de llevar todo el verano andando con más o menos tacón (un dedo, por dios, no pido barbaridades) el estilo al andar se resiente y al abandonarlos completamente algunas andan como patos. Y todos sabemos la importancia que tienen los andares. Además la punta ínfima y redondeada sólo tiene cabida con según que faldas con algo de vuelo (jamás con faldas tubo o minifaldas más ajustadas, pardiez) o con pantalones largos no muy ajustados. Para las demás opciones, sandalias, por favor. O zapatos con más o menos tacón y puntiagudos si el estilo es más formal. Y lo que debería estar penado por ley como atentado a la estética del país es juntar manoletinas con pantalones pirata. Los pantalones hacen a las sujetas más bajas, la punta redondeada no estiliza para nada, los gemelos no tienen la forma característica que les da el tacón y encima andan como si estuvieran pisando fango. Un desastre, vamos.

Qué daño ha hecho Ragazza. Ni todo lo que aparece en las páginas de moda le sienta bien a todo el mundo, ni hay que ponerse todo de golpe. Si vuesa merced tiene michelines no vaya con pantalones de cintura baja ajustados y un top de lycra. ¿Me pongo yo las camisetas marcamúsculos que se ven en los anuncios de Calvin Klein? Ni de coña. Uno tiene algo de verguenza. Lo que le queda bien a tu amiga a ti te puede sentar como un tiro. Y tampoco hay por qué llevar un zillón de complementos que se matan entre sí, la elegancia siempre conlleva una cierta austeridad. Por eso no se pueden agarrar las últimas tendencias de la temporada y ponérselas todas de golpe. Que seas tú, querida, la que destaque, y no tu ropa.

Estoy seguro de que alguna me dirá que ella se viste con la ropa que le gusta y que no le importa estar más o menos guapa. Bien, todos sabemos que es mentira. No obstante, España es uno de los países donde mejor visten las mujeres (lo de los hombres… bueno, eso merece tema aparte). Y se agradece, leche. Qué contento llego yo a casa todos los días por estas fechas.

menéame

Los asientos reclinables

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!

El pasado fin de semana volví a Zamora a pasar unos días de asueto, vino y patatas bravas, que una vez cada tanto no hace daño escapar de la gran ciudad y disfrutar de los pequeños placeres. Como ya he dicho alguna vez no me gusta conducir, así que aprovechando que Kojak iba también para allá me acoplé con total alevosía en su coche. Pero por cuestiones que no vienen al caso el domingo para volver a Madrid (algunos no tuvimos puente) no pude gorronear coche, así que tuve que pillar un billete de autobús, como la vulgar plebe. Y claro, pese a que soy un gran defensor del transporte público en todas sus expresiones siempre acaba pasándome algo que me lo hace replantear. Cuando llegué a la estación estuve echando un ojo a la gente que iba a ir en mi mismo autobús: no había ningún niño cabrón, así que igual tenía suerte y me podía pasar esas dos horas y media más o menos tranquilo. Pero no. Por supuesto.

Al subir al autobús la vi allí sentada e inmediatamente supe que mi asiento iba a ser el inmediatamente posterior al suyo, nunca falla. Era un especimen de los de libro, con los que ya había tenido yo mis más y mis menos. Yo los llamo “a mi no me pisa nadie”, y hay dos variedades posibles. La primera es un varón en torno a los cuarenta o cincuenta años, panza bien provista pero sin exagerar, las sienes empezando a clarear, ropa cara pero mal llevada, zapatos marrones viejos sin limpiar y posiblemente gafas. Nacido en provincias, la vida le sonríe y ha hecho una relativa fortuna gracias al negocio ovino e inmobiliario, por este orden. Es el típico fulano que cuando paga un vino en un bar saca un fajo de billetes aprisionado por una goma elástica y acerca a la camarera un billete de cien euros. El rey del pueblo, vamos, que va a la capital a arreglar unos negocios con un notario. El otro tipo de “a mi no me pisa nadie” es una mujer de aproximadamente treinta años pero que va vestida mitad fashion, mitad hortera. La típica que lleva unas medias con dibujos horribles, zapatos de tacón, camisa azul clara y chaqueta marrón y un bolso con estampados al estilo Louis Vuitton (podría ser falso) que ni su abuela tendría huevos a llevar. El pañuelo decorado con motivos equinos es opcional pero muy recomendable. En el pelo lleva mechas, muchas mechas, y es una mujer que se ha hecho a sí misma. Con mucho trabajo consiguió acabar la carrera de Márketing Indirecto y Estrategias Sociales Enfocadas a la Venta, o algo así, en la universidad San Antolín IEFADE (privada, por supuesto). Luego hizo un master MBASR (de esos que sirven para saber que tu padre está forrado) y con mucho esfuerzo consiguió un puesto de Business Management and Logisic Marketing en la inmobiliaria IFUSA, cuyo presidente es, casualmente, su padre. Con este historial comprenderán que ella no se deje avasallar.

Pues efectivamente, la torda del autobús era un especimen de esta segunda clase y como no podía ser menos me senté detrás de ella. Número 19, ponía en el billete que yo miraba fijamente con ojos vidriosos y cara de “esto no me puede volver a pasar a mi”. No había vuelta de hoja, ese era mi asiento. Así que nada, ocupé mi lugar esperando que el calvario empezara lo más tarde posible. Pero no, apenas el autobús empezó a moverse la tipa reclinó el asiento, raaaaas, hasta golpear mis rodillas, crak. Lo sabía. Uno no es pequeñito y en los autobuses la separación entre asientos es exigua (pese a que el que había tomado era uno de esos Express que se supone que son más cómodos) y a nada que alguien reclina el maldito respaldo servidor se queda encajonado sin poder moverse.

-Perdone, ¿le importaría echar el asiento un poco hacia adelante? Es que ya sabe, aquí hay poco sitio - le dije, con un exquisito trato de usted, porque aún no había yacido con ella.

-Ya, pero es que voy a dormir.

Agárreme aquí. La torda iba a dormir. Y yo también hubiera descansado los párpados a poco que hubiera recuperado la circulación en las piernas. Pero ella tiene “todo su derecho” a reclinar el maldito asiento y como “ella no se deja pisar por nadie” volvió la vista adelante e hizo el ademán de dormir, inclinando ligeramente esa cabeza tan bien amueblada a base de estudio, Cosmopolitan y Sexo en nueva York. En fin, que me chupé todo el viaje intentando mover un poquito los dedos de los pies para que no se gangrenasen las piernas. Su puta madre.

A lo que voy es que la mari seguramente tuviera todo el derecho de echar hacia atrás el asiento (de no haber sido así ya hubiera avisado yo a la Benemérita). Pero de lo que no tenía ni puñetera idea es que la educación, la cortesía y la urbanidad consisten precisamente en saber ejercer los derechos cuando corresponde, cuando se puede y cuando se debe, porque aunque uno esté legalmente autorizado a hacer algo el sentido común te dice que puedes estar perjudicando a los demás, o incluso que puedes estar saltándote esas insignificantes normas de urbanidad que hacen que no nos hayamos matado ya los unos a los otros y que vivamos en algo que se llama sociedad. Lo que no sabía la torda es que pretendiendo dar una imagen de persona independiente y aguerrida realmente está mostrando su verdadero interior de rastrero, inculto y egoísta.

Mucho me temo que no hay nada que hacer por lo menos hasta que estas cosas me decidan a emigrar otra vez. Pero por si acaso lee esto algún fabricante de asientos para autobús, avión o barco aprovecho para pedir por favoooooor que bloqueen el maldito mecanismo que permite a los asientos echarse para atrás. Que hay gente muy cafre que tiene que probar todo, y aunque benditas sean las ganas que tienen de ir tumbados lo hacen para luego contarlo (aunque estos suelen atender a la petición de echar el asiento hacia adelante sin problemas) y gente simplemente maleducada a la que no le importa que alguien agonice unos centímetros detrás de ellos. Porque de separar más los asientos, ni hablamos…

menéame

Para que quede constancia

Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!

Afirmo desde aquí que los precios de los pisos, sobre todo en las ciudades grandes, van a bajar no tardando mucho tiempo porque la situación se sostiene básicamente gracias a especuladores que se compran pisos entre sí. Así que cuando la cosa caiga, no me vengan con que qué mal lo estoy pasando con el Euribor y que si vendo ahora pierdo dinero. Avisados quedan.

Y como muchos se van a apuntar al carro de “yo ya lo dije”, lo dejo aquí escrito para poder chotearme tranquilamente de todo el mundo cuando llegue la hora. He dicho.

menéame