Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

Cuando había huevos

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Mal andamos de memoria los españoles. Y mucho menos en época de campaña electoral, claro. Así que en vez de dedicar este post, el primero después de una larga temporada de ausencia por cuestiones que no vienen al caso, al patio de porteras que tenemos montado a cuenta de las putas elecciones voy a aprovechar para recordar una imagen también de febrero, pero de hace unos cuantos años. Concretamente del 23 de febrero de 1981. Ya saben, democracia recién estrenada como quien dice, votación de investidura de Calvo-Sotelo como presidente, quieto todo el mundo, tricornios donde no debería haberlos y esas cosas.

Yo era bastante pequeñín y no recuerdo mucho del día de marras. Pero los libros son la hostia para estas cosas: Te permiten conocer cosas que no has vivido personalmente. Y si unimos que entonces ya había televisión, la documentación al respecto es inmensa así que quien no se entera de algo es porque no quiere o porque al pobre le ha tocado estudiar la ESO esa, o como se llame.

Vamos al grano, que me pierdo. Muchos de ustedes tendrán en la cabeza la imagen de Tejero pistola en mano haciendo el hostias y recordarán los arrestos de los padres de la patria. Espera Felipe que se me ha caido la lentilla, voy a agacharme a ver, tranquilo Manuel que te ayudo yo a buscarla. Un par de tiros y esa gente que estaba allí representando a los ciudadanos de una España que en ese momento miraba al futuro con ilusión y valentía acabó bajo sus escaños con ciertos problemas intestinales. El miedo es humano, dirían. Si, ya, pero tronco, hay cosas que vienen en el cargo. Y mantener la dignidad del pueblo al que representas es una de ellas.

Pero España, a pesar de todas sus miserias, cada tanto pare a gente que se viste por los pies. Y ese día hubo tres personas que salvaron nuestro orgullo permaneciendo en su sitio. Tres. De trescientos y pico.

Primero, el presidente de gobierno en funciones. Don Adolfo Suárez, político de raíces franquistas reconvertido en el mejor presidente democrático que ha tenido este país que para variar nunca llegó a valorar todos sus actos y sacrificios y gracias al cual ahora Mariano y José Luis pueden debatir sobre chorradas en libertad. Suárez es un personaje al que España debería reconocer de una vez por todas su grandísima aportación a nuestra democracia. Menos educación para la ciudadanía, menos religión y mas historia contemporánea.

Segundo, Don Santiago Carrillo. Comunista de los de toda la vida, exilio huyendo del franquismo, vuelta a España disfrazado con aquella famosa peluca jugándose en tipo en la frontera. Discurso racional y razonado, cigarrillo perenne en la comisura de los labios y visión política magistral, aceptando por ejemplo la bandera constitucional en perjuicio de la republicana, bandera constitucional que desde la rueda de prensa tras la legacización del PCE una semana santa de hace algunos años (negociada con Suárez, precisamente) ondea en todos los actos públicos del PCE, convirtiendolo en un partído democrático dispuesto a aceptar las nuevas reglas de juego.

Y en trecer lugar, el personaje quizás más entrañable: el Teniente General Gutiérrez Mellado, militar de carrera que luchó en el bando nacional en la guerra civil, un tío con un par que se hizo cargo del ejército en un momento en el que muchos mandos añoraban tiempos mejores que se fue sin pensarlo, como militar de máxima graduación, a pedirle cuentas a Tejero. Usted qué cojones se cree que está haciendo, teniente coronel. Entrégue las armas que se le va a caer el pelo, etcétera. Hasta que el hombre fue zarandeado por varios guardias civiles, valientes ellos con un señor de sesenta años, hasta devolverlo a su sitio.

El resto es historia, para quien quera leerla. Ya saben, el Rey, los golpistas que se rinden, Calvo-Sotelo presidente y la democracia que siguió por buen camino. Pero no deja de ser irónico que aquel día las únicas personas con huevos fueron un comunista y un facha que habían sido enemigos en la guerra civil y un chaval joven, presidente del gobierno, que creía en una España mejor. Fueron los únicos que salvaron la dignidad y el orgullo de los ciudadanos de este país. Tres tíos que no tenían nada en común salvo ganas de democracia, verguenza torera y los cojones en su sitio. Tres españoles hijos de los que años antes destripaban franceses en Malasaña, ingleses en Trafalgar o moros en Covadonga. Tres fulanos cansados de la España rancia y dictatorial que llegaron a la conclusión de que la libertad no se consigue escondiéndose, sino plantando cara a los hijos de puta que pretenden robártela. Tres tíos con huevos, en fin.

Me gustaría ver en una de esas a Zapatero, Rajoy y Llamazares. ¿Qué creen ustedes que harían?

menéame

Hay 5 comentarios sobre “Cuando había huevos”

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#1 Etiam dice:
29 de Febrero de 2008 a las 20:40

¿Aparte de sufrir diarrea y hacer las maletas? Psé. Ya no hay políticos de verdad, de los que hacían política porque la llevaban en la sangre y les gustaba, ya no hay políticos con testosterona, los de ahora son unos bizcochitos light que se deshacen cuando les asustas en plan “buuuh” y que se aferran al sillón antes de dedicarse a otra cosa.Antes me gustaba e interesaba la política, ahora tengo que hacer un esfuerzo para recordar el nombre de los dirigentes de los partidos políticos…

#2 Emiliooo dice:
6 de Marzo de 2008 a las 1:16

yo cuando estaba Anguita veía las sesiones del congreso como si fuera un partido de fútbol. Qué tiempos, qué tele. Ahora…psé, ya te dicen que Llamazares y su banda votan a favor del cánon de la $GAE y ni mi estómago se resiente.

Muy bueno el post. No sabía que el viejo era facha…

#3 Toy folloso dice:
7 de Marzo de 2008 a las 14:25

Quizá no lea en todo el mes otro post interesante como éste.
Nadie le cuenta estas cosas a los chavalines; las guerras visigodas tal vez tengan mayor interés.
Recuerdo que la mañana del golpe de estado fallido, había finiquitado de mi empleo para empezar en otro completamente distinto. Por la tarde, al enterarme de la toma del Congreso, casi me pongo un Dodotis de los críos….

#4 Subor dice:
7 de Marzo de 2008 a las 14:32

Si señor!

Alabo tanto la temática del articulo como su forma y escrito…
Y cierto es, ya no quedan gentes echas de esa pasta y dispuestas a luchar de verdad por el pueblo que los pone en ese puesto de trabajo con un contrato de 4 años…. Ahora solo tenemos peleles y pusilánimes que no saben más que vomitar insultos de parvulario…

Y en cuanto a lo de la historia contemporánea, no podría estar más de acuerdo

#5 elfo-e dice:
11 de Marzo de 2008 a las 12:23

Me has puesto la piel de gallina cabrón.. Reverte estaría orgulloso de ti. Enhorabuena por este gran articulo

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