Viernes, 29 de Febrero de 2008
Cuando habÃa huevos
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Mal andamos de memoria los españoles. Y mucho menos en época de campaña electoral, claro. Asà que en vez de dedicar este post, el primero después de una larga temporada de ausencia por cuestiones que no vienen al caso, al patio de porteras que tenemos montado a cuenta de las putas elecciones voy a aprovechar para recordar una imagen también de febrero, pero de hace unos cuantos años. Concretamente del 23 de febrero de 1981. Ya saben, democracia recién estrenada como quien dice, votación de investidura de Calvo-Sotelo como presidente, quieto todo el mundo, tricornios donde no deberÃa haberlos y esas cosas.
Yo era bastante pequeñÃn y no recuerdo mucho del dÃa de marras. Pero los libros son la hostia para estas cosas: Te permiten conocer cosas que no has vivido personalmente. Y si unimos que entonces ya habÃa televisión, la documentación al respecto es inmensa asà que quien no se entera de algo es porque no quiere o porque al pobre le ha tocado estudiar la ESO esa, o como se llame.
Vamos al grano, que me pierdo. Muchos de ustedes tendrán en la cabeza la imagen de Tejero pistola en mano haciendo el hostias y recordarán los arrestos de los padres de la patria. Espera Felipe que se me ha caido la lentilla, voy a agacharme a ver, tranquilo Manuel que te ayudo yo a buscarla. Un par de tiros y esa gente que estaba allà representando a los ciudadanos de una España que en ese momento miraba al futuro con ilusión y valentÃa acabó bajo sus escaños con ciertos problemas intestinales. El miedo es humano, dirÃan. Si, ya, pero tronco, hay cosas que vienen en el cargo. Y mantener la dignidad del pueblo al que representas es una de ellas.
Pero España, a pesar de todas sus miserias, cada tanto pare a gente que se viste por los pies. Y ese dÃa hubo tres personas que salvaron nuestro orgullo permaneciendo en su sitio. Tres. De trescientos y pico.
Primero, el presidente de gobierno en funciones. Don Adolfo Suárez, polÃtico de raÃces franquistas reconvertido en el mejor presidente democrático que ha tenido este paÃs que para variar nunca llegó a valorar todos sus actos y sacrificios y gracias al cual ahora Mariano y José Luis pueden debatir sobre chorradas en libertad. Suárez es un personaje al que España deberÃa reconocer de una vez por todas su grandÃsima aportación a nuestra democracia. Menos educación para la ciudadanÃa, menos religión y mas historia contemporánea.
Segundo, Don Santiago Carrillo. Comunista de los de toda la vida, exilio huyendo del franquismo, vuelta a España disfrazado con aquella famosa peluca jugándose en tipo en la frontera. Discurso racional y razonado, cigarrillo perenne en la comisura de los labios y visión polÃtica magistral, aceptando por ejemplo la bandera constitucional en perjuicio de la republicana, bandera constitucional que desde la rueda de prensa tras la legacización del PCE una semana santa de hace algunos años (negociada con Suárez, precisamente) ondea en todos los actos públicos del PCE, convirtiendolo en un partÃdo democrático dispuesto a aceptar las nuevas reglas de juego.
Y en trecer lugar, el personaje quizás más entrañable: el Teniente General Gutiérrez Mellado, militar de carrera que luchó en el bando nacional en la guerra civil, un tÃo con un par que se hizo cargo del ejército en un momento en el que muchos mandos añoraban tiempos mejores que se fue sin pensarlo, como militar de máxima graduación, a pedirle cuentas a Tejero. Usted qué cojones se cree que está haciendo, teniente coronel. Entrégue las armas que se le va a caer el pelo, etcétera. Hasta que el hombre fue zarandeado por varios guardias civiles, valientes ellos con un señor de sesenta años, hasta devolverlo a su sitio.
El resto es historia, para quien quera leerla. Ya saben, el Rey, los golpistas que se rinden, Calvo-Sotelo presidente y la democracia que siguió por buen camino. Pero no deja de ser irónico que aquel dÃa las únicas personas con huevos fueron un comunista y un facha que habÃan sido enemigos en la guerra civil y un chaval joven, presidente del gobierno, que creÃa en una España mejor. Fueron los únicos que salvaron la dignidad y el orgullo de los ciudadanos de este paÃs. Tres tÃos que no tenÃan nada en común salvo ganas de democracia, verguenza torera y los cojones en su sitio. Tres españoles hijos de los que años antes destripaban franceses en Malasaña, ingleses en Trafalgar o moros en Covadonga. Tres fulanos cansados de la España rancia y dictatorial que llegaron a la conclusión de que la libertad no se consigue escondiéndose, sino plantando cara a los hijos de puta que pretenden robártela. Tres tÃos con huevos, en fin.
Me gustarÃa ver en una de esas a Zapatero, Rajoy y Llamazares. ¿Qué creen ustedes que harÃan?
29 de Febrero de 2008 a las 20:40
¿Aparte de sufrir diarrea y hacer las maletas? Psé. Ya no hay polÃticos de verdad, de los que hacÃan polÃtica porque la llevaban en la sangre y les gustaba, ya no hay polÃticos con testosterona, los de ahora son unos bizcochitos light que se deshacen cuando les asustas en plan “buuuh” y que se aferran al sillón antes de dedicarse a otra cosa.Antes me gustaba e interesaba la polÃtica, ahora tengo que hacer un esfuerzo para recordar el nombre de los dirigentes de los partidos polÃticos…
6 de Marzo de 2008 a las 1:16
yo cuando estaba Anguita veÃa las sesiones del congreso como si fuera un partido de fútbol. Qué tiempos, qué tele. Ahora…psé, ya te dicen que Llamazares y su banda votan a favor del cánon de la $GAE y ni mi estómago se resiente.
Muy bueno el post. No sabÃa que el viejo era facha…
7 de Marzo de 2008 a las 14:25
Quizá no lea en todo el mes otro post interesante como éste.
Nadie le cuenta estas cosas a los chavalines; las guerras visigodas tal vez tengan mayor interés.
Recuerdo que la mañana del golpe de estado fallido, habÃa finiquitado de mi empleo para empezar en otro completamente distinto. Por la tarde, al enterarme de la toma del Congreso, casi me pongo un Dodotis de los crÃos….
7 de Marzo de 2008 a las 14:32
Si señor!
Alabo tanto la temática del articulo como su forma y escrito…
Y cierto es, ya no quedan gentes echas de esa pasta y dispuestas a luchar de verdad por el pueblo que los pone en ese puesto de trabajo con un contrato de 4 años…. Ahora solo tenemos peleles y pusilánimes que no saben más que vomitar insultos de parvulario…
Y en cuanto a lo de la historia contemporánea, no podrÃa estar más de acuerdo
11 de Marzo de 2008 a las 12:23
Me has puesto la piel de gallina cabrón.. Reverte estarÃa orgulloso de ti. Enhorabuena por este gran articulo






Hay 5 comentarios sobre “Cuando habÃa huevos”
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