Storage: Octubre, 2007
Lunes, 29 de Octubre de 2007
Curso de discusión II: Las premisas
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Una discusión es fundamentalmente un razonamiento inverso. A ver si me explico. Un razonamiento consiste en aceptar unas premisas de partida o axiomas y aplicando unas cuantas reglas básicas llegar a una conclusión. En cambio en una discusión partes de la conclusión (la monarquÃa es mejor para la sociedad que la república) y tienes que intentar defender esa conclusión ante los ataques lógicos de la persona que sostiene lo contrario (la república es mejor para la sociedad que la monarquÃa) a la vez que buscas fallos en la argumentación del contrario. Se puede ganar la discusión de dos maneras: demostrando que tu conclusión es cierta o demostrando que la opuesta es falsa (ya que ¬¬p=>p, pero esto lo dejamos para la próxima entrega).
Una vez expuestas las posturas, cada uno de los contendientes intentará añadir nuevos axiomas a la argumentación para razonar a partir de ellos: todos los hombres son iguales, hay gente más capacitada para gobernar, etc. Hay que tener un cuidado exquisito en esta fase, ya que aquà es cuando se definen los ladrillos con los que vas a tener que razonar, y si aceptas algo de lo que se pueda deducir que tu postura es falsa… perdiste. Asà que no tengan problemas en saltar al cuello del rival cuando hace afirmaciones que no les convenzan.
Esto es desde el punto de vista del significado, del contenido. Desde el punto de vista lógico hay que tener cuidado con dos cuestiones fundamentales. Primero, no aceptar axiomas contradictorios entre sÃ. Si se aceptan a la vez p y ¬p, se puede demostrar cualquier cosa. Y esto no es sencillo, porque las contradicciones pueden estar muy bien disfrazadas. Y segundo, hay que tener mucho cuidado en las generalizaciones, ya que la lógica no funciona igual que para proposiciones absolutas. Si aceptas que todos los coches tienen cuatro ruedas y que todos los coches tienen faros puedes derivar trivialmente que todos los coches tienen cuatro ruedas y faros. Pero de que muchos alemanes pasen el verano en Ibiza y de que muchos alemanes pasen el verano en Denia no se puede derivar que muchos alemanes pasen el verano en Ibiza y en Denia. Y por supuesto no hay que dejar que el rival pase de una generalización a un axioma absoluto: a muchos españoles les gustan los pimientos -> a todos los españoles les gustan los pimientos -> a mi me gustan los pimientos (algo que los que me conocen saben que es más falso que Zaplana cantando la Internacional).
Asà que nada, en la próxima entrega ya nos meteremos en harina con la estructura formal, o sea, la lógica. Como ejercicio les dejo que escuchen a algún polÃtico hablar sobre cualquier cosa, se fijen en las verdades que toman como punto de partida para su discurso y vean cuántas de sus primeras frases tienen algo de sentido. Se van a descojonar de risa.
Miércoles, 24 de Octubre de 2007
Saber perder
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LeÃa en XLSemanal una entrevista a Arturo Pérez-Reverte y Viggo Mortensen al hilo del estreno de la pelÃcula Alatriste, sobre la que hablaré otro dÃa, o no. El caso es que en un momento de la entrevista Viggo Mortensen viene a decir que ser español es “saber perder”. Y en efecto, históricamente los españoles nos hemos caracterizado por esa visión fatalista de la vida, las cosas pasan porque pasan y lo mejor es intentar encajarlas de la forma más estoicamente posible.
Pero llegó aquella tan famosa cultura del pelotazo y nos fuimos todos a la mierda. Por lo menos en cuanto a integridad se refiere. Ahora cuando algo no sale bien nunca es culpa nuestra, sino de alguna extraña confabulación universal que está en nuestra contra. Si la selección de fútbol es eliminada en cuartos la culpa es del árbitro. Si Alonso no gana el mundial la culpa es de todo el mundo que está en su contra. Si un tÃo en el bar se lleva a la tÃa que me gusta es que ella es una puta o él un guaperas imbécil. Si el puesto de trabajo al que aspiro se lo lleva otro no es que esté mejor preparado, es que tiene enchufe. Joder, si hasta cuando la gente se muere es por culpa de algo, por fumar, por comer chorizo o porque el médico cometió un error. Ahora ya nadie se muere porque es lo suyo.
Pero saber perder no significa resignación ciega y quejas lastimeras. Saber perder es darte cuenta de cuándo es mejor abandonar el campo de batalla, lamerte las heridas y aprender, sobre todo aprender para la próxima. Aunque claro, ¿cuándo es el momento de retirarse? La tenacidad, bajo mi punto de vista, está sobrevalorada. Las pelÃculas nos han vendido el sueño americano, el “quien la sigue, la consigue”. Y eso, me temo, no siempre es cierto. Acepto el inverso, “el que la consigue es porque la ha seguido”. Se cuentan grandes historias de la gente que partiendo de cero ha llegado a la cima en su campo, pero nadie habla de la mayorÃa, de aquellos que han tenido sueños, ilusiones y voluntad y a los que la vida les ha partido la cara a las primeras de cambio.
Y mi pregunta es: ¿Cúando tienes que aceptar la derrota? Es decir, ¿cuando hay que dar el negocio por fracasado?¿cuándo tienes que dejar la carrera que estudias y dedicarte a otra cosa?¿cuándo tienes que volver a la ciudad de la que emigraste cargado de ilusiones?¿cuándo es mejor dejar de esperar un taxi y volver a casa a pie?¿cuándo aceptar que no tienes posibilidades con esa chica? No hay respuestas fáciles, me temo.
P.S. Y el empleado de McLaren este, Alonso, no ganó porque Ferrari es mejor. Y punto.
Jueves, 11 de Octubre de 2007
Curso de discusión I: Introducción
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Cuando estudiaba en Salamanca tenÃa la costumbre de discutir por el placer de discutir, entendiendo por esto intentar demostrar algo lógicamente y no ganar porque se vocea más alto. Habitualmente el argumento se elegÃa por consenso y las posturas al azar. BuenÃsimas eran aquellas discusiones Dios existe/Dios no existe que nos marcábamos PijolÃn y yo, que repetimos innumerables veces y en las que en cada ocasión cambiábamos las posturas originales. Ni decir tiene que jamás conseguimos armar una demostración completa de una cosa ni de la otra, claro. Si no, aquà iba a estar yo. Pero bueno, sobre todo sirvieron para aprender a argumentar desapasionadamente y ser capaces de detectar las falacias en los razonamientos.
Como veo que en el mundo actual la retórica está cada vez más perdida y que los polÃticos en general usan consignas y no argumentaciones para convencer a los votantes, me propongo humildemente contar aquà las bases para mantener una buena discusión con otra persona. Y vuelvo a decir, discutir no sirve para subir el ego pensando que has ganado porque ha gritado más, sino para aprender de tus razonamientos y de los del rival, y asà llegar entre dos a conclusiones que te permitan aumentar tus conocimientos. Considérenlo como una partida de ajedrez: Puedes llevar blancas o negras -a favor o en contra del aborto- pero lo importante no es la victoria, sino la belleza de las jugadas realizadas. Y además como nos basaremos en la lógica proposicional la veracidad de las premisas implican impepinablemente la veracidad de las conclusiones siempre y cuando el razonamiento sea válido.
Luego, al final, repasaremos las técnicas para convencer al contrario del argumento que defiendes a sabiendas de que tu razonamiento no es válido. Yo lo llamo ser un hacker lógico, y se basa en introducir falacias o premisas contradictorias sin que el rival se de cuenta. Algo parecido a la SQL injection, para los que entiendan de programación.
De todas formas y pese al tÃtulo esto no pretende ser un curso en toda regla. No profundizaré en ninguno de los temas porque no soy un especialista, yo también tengo mucho que aprender y la gracia del asunto es que cada uno busque por su cuenta más información. No se trata de sentar cátedra Y por supuesto se admiten sugerencias, ideas, ataques y demás, a ver si entre todos hacemos algo decente. Que ustedes lo disfruten.
Jueves, 4 de Octubre de 2007
Quemando fotos del Rey
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Los efectos perniciosos de Gran Hermano, Corazón Corazón, Salsa Rosa y demás bazofia que puebla la programación de las televisiones patrias están alcanzando a todos los espectros de la población central y periférica, lo que demuestra que sà que hay algo que une a todos los españoles: lo soplapollas que podemos llegar a ser independientemente de nuestro lugar de nacimiento o nuestras inclinaciones polÃticas o futboleras.
Resulta que un fulano, en algún lugar de Cataluña, creo recordar, tuvo la brillante idea de quemar una foto del Rey. Soberana gilipollez (¿captan el hábil juego de palabras?), porque sirve para bien poquito. Si quieren hacer las cosas bien miren a los vecinos franceses, que en vez de quemar cuadros de Luis XVI le cortaron las uñas de los pies a la altura del cogote, o sea. Bromas las justas. Pero aquà no, aquà andamos como los tarados estos que queman fotos de Bush y banderas estadounidenses y danesas y británicas por oriente medio.
Pero hete aquà que la estupidez es contagiosa. Por una parte los medios de comunicación bajunos y rastreros que tenemos en España en vez de contarnos cosas serias e importantes se dedican a la chorradas que dan audiencia, asà que al zumbado de la foto le dedican diez minutos en los telediarios o dos páginas en los periódicos, mientras que el Euribor va sobrado con una breve reseña cada tres meses. Carnaza para la plebe. Ya tenemos a una nueva Madeleine, un nuevo Julián Muñoz o como se llame o un nuevo Borja Thyssen. Todo el paÃs, desde los más sesudos gerifaltes hasta el último cretino que palmó comprando un piso en Seseña hablando de que si quemar fotos es bueno o es malo, que España se rompe, que Froilán es un gamberro y que Carod-Rovira es el sacamantecas redivivo.
Hasta ahora nada nuevo. Pero el caso es que a cuenta de esa cultura de todo a cien que nos venden los medios de comunicación para ser alguien en este paÃs no hay que estudiar, trabajar, pintar, investigar, cantar o cualquier otra cosa que implique el más mÃnimo esfuerzo, sino más bien hacer el imbécil para caer en gracia debido a la estupidofilia que nos caracteriza. Asà que, como Fuenteovejuna, todos los neoprogres hijos de familia bien se han puesto como locos a quemar fotos del monarca, a ver si asà salen unos minutillos en la tele. Cuatro cretinos que notienen ni puta idea de donde venimos y que muy raramente te darÃan una argumentación contra la monarquÃa más allá de “no tenemos que pagar a nadie por el hecho de ser hijo de”. FilosofÃa elevada, oiga. Y por el otro lado, los más monárquicos sacando banderas de España a cuál más grande, aunque nadie capte muy bien qué tiene que ver la bandera con el Rey.
El problema es que en España raramente discutimos de las cosas que realmente importan. Por supuesto que hace falta una discusión sobre el modelo polÃtico porque la constitución actual era la idónea para los años setenta y ochenta, pero ahora las cosas no son iguales. ¿Queremos monarquÃa o república?¿Estado federal? Porque vamos, el engendro espúreo este de las Comunidades Autónomas no tiene sentido alguno. ¿Qué cojones pinta la disciplina de voto en el Senado cuando se supone que es una cámara territorial y no ideológica?¿Queremos votar personas en listas abiertas o ideas en listas cerradas? Pero claro, hablar tranquilamente de estas cosas no da votos ni aumenta las audiencias, asà que seguimos jugando al regate corto, a lanzar consignas facilonas para que los hooligans ovinos de cada facción las repitan sin parar y a hacer polÃtica del cabreo. Y asÃ, mientras nosotros entramos al trapo en las tonterÃas no pensamos en la base, en el fondo, que es lo realmente peligroso para los periodistas, los politicos y para el Rey.
No suelo dar mi opinión personal sobre estos temas en el blog porque al fin y al cabo es eso, una opinión, y no tiene mayor valor para hilvanar un razonamiento. Pero hoy sà que voy a decir lo que pienso al respecto de la monarquÃa. Desde un punto de vista puramente racional no se puede ser otra cosa que republicano, ya que la monarquÃa no es sostenible desde que introducimos la premisa de igualdad entre los seres humanos. Ahora bien, desde un punto de vista concreto (ahora mismo, aquÃ) y totalmente pragmático puede ser que mantener el status quo nos proporcione más ventajas que cambiarlo. Puede ser. Total, que no se que pensar. No tengo opinión formada sobre el tema. Sólo se que los imbéciles que queman fotos hacen que no quiera ser republicano y los cretinos que defienden al Rey con banderas y no con ideas hacen que no quiera ser monárquico. ¿Hay alguna tercera vÃa?¿Alguien me da ideas sobre mis dudas monarquÃa/república en España?





