Lunes, 14 de Mayo de 2007

Desde hace algunos años a finales de verano unos cuantos amigos y un servidor solemos organizar un viaje para conocer mundo y pasar unos cuantos días de asueto dedicados al turismo, el ocio, la gastronomía, la juerga y la calibración de la cierva foránea. Como no somos muy dados a la playa ni a los destinos clásicos de la gente solemos elegir destinos europeos, preferentemente del este debido a los precios, el clima (el fresquito mola) y la forma física de las mozas. Pese a que hace mucho tiempo hicimos un prólogo yendo a Viena en coche desde España, la Europalante anual, tal y como ahora es conocida, comenzó con Kojak, Pijolín y yo mismo viajando a Polonia. La cosa surgió más o menos así:
Zamora, enero de 2004. Bar con muchas cervezas:
Kojak: - Pues tengo una amigo que vive en Polonia y dice que mola.
Doc: - ¿Ah si? ¿Por qué no vamos?
Kojak: - No hay huevos.
Doc: - Mañana reservo los billetes.
Supongo que de no haber estado influenciados por los vapores de la Mahou hubieramos ido a Benidorm. Pero claro, el alcohol no sólo sirve para que los feos se reproduzcan, sino también para que los de provincias conozcamos mundo. Pijolín se apuntó al día siguiente y para allá que nos fuimos, con un par, en septiembre. Reservamos billetes desde Madrid hasta Barcelona y luego con Wizzair volamos desde Gerona a Katowice, en el sur de Polonia. La idea era ir a Cracovia, que por lo que habíamos leído era la zona más turística del país y luego improvisar.
La primera en la frente. En el avión de Wizzair había una azafata. Igual había alguna más, pero nadie se fijó. No he visto cosa igual en la vida, una venus rubia de rasgos gráciles que hacía que todo el pasaje masculino y parte del femenino salivásemos como perros de Pavlov. Cuando se puso a hacer las demostraciones del chaleco salvavidas y tal la gente no quitaba ojo, se levantaban para ver mejor empujando al vecino si era menester. Hasta le hacían fotos, no les digo más. Algo increíble que nos hizo el viaje cortísimo.
Aterrizamos en Katowice, ciudad industrial y según dicen bastante fea. Alquilamos una especie de furgoneta privada que nos llevó hasta Cracovia, a unos 60 kilómetros. Empezamos a ver los primeros edificios del extrarradio de la ciudad: edificios de la época soviética, de diez o quince pisos feos como la madre que los parió, sin pintar, todos iguales como colmenas en calles oscuras casi sin iluminar. La furgoneta para y nos deja por allí. Tres españolitos con una cara de pardillos de preocupar, arrastrando las maletas, sin hotel reservado y ni siquiera un maldito mapa para orientarnos, con dos cojones. Yo ya me estaba viendo violado, descuartizado o vendido como esclavo. Total, que empezamos a andar cruzando un parque oscuro y silencioso muertos de miedo, pensando que quizás Benidorm no hubiera sido tan mala opción. Pero después del parque se nos hizo la luz, literalmente. Entramos en la zona centro de la ciudad, más iluminada y con tiendas, bares y restaurantes abiertos. Buscamos un hotel cualquiera y nos echamos a dormir.
De día la ciudad parecía otra. La parte antigua de la ciudad se llama Stare Miasto, y dando vueltas por las sus calles (Florianska, si alguna vez van a Cracovia paseen por la calle Florianska y verán que ciervas) llegamos a la plaza del mercado (Rynek Glowny), verdadero centro de la ciudad. Está llena de bares con terraza donde tomarte una cervecita fresca y tiene siempre mucha vida, tanto de día como de noche. En el medio de la plaza está el antiguo mercado, ahora lleno de tiendecitas de souvenirs para los turistas y siempre vale la pena pasarse por allí porque hay cosas bastante curiosas. Las casas de la plaza están pintadas de distintos colores (como todas las del Stare Miasto) y dan una imagen muy jovial a la ciudad. En la plaza está la iglesia de Santa María, desde una de cuyas torres cada hora suena un toque de trompeta.

En la misma plaza está el Wierzynek, el restaurante más antiguo de Polonia y al que iba Stalin cada vez que pasaba por la ciudad. El servicio y la comida son exquisitos y el precio irrisorio para un occidental (por lo menos era así hace unos años). Un poco más adelante llegamos al Wawel, la ciudadela formada por todo un complejo de edificios de los que destacan el castillo del Wawel y la Catedral donde están enterrados los reyes de Polonia y donde solía dar misa un obispo llamado Karol, que posteriormente fue llamado a cargos más altos dentro de la jerarquía católica. Cerca de allí se encuentra también el Kazimierz, el barrio judío de la ciudad. La arquitectura es muy interesante, así como lo es ver iglesias y sinagogas separadas sólo por escasos metros. Además hay muchos bares de estilo bohemio donde pararte a tomar una cervecita cuando los “estoy cansaaao, estoy cansaaao” de Kojak empiezan ser demasiado frecuentes.
Por la noche Cracovia es la leche. Toda la zona que rodea la plaza del mercado está llena de bares en los que tomarte unas copas y socializar con las aborígenes. Nótese que en Polonia pasa algo muy raro. Las ciervas están estupendas, muuuy estupendas, hasta el punto de salir cabreado de los bares debido a la cantidad de testosterona segregada, pero los polacos no son precisamente unos adonis. El gen cabrón, lo llamábamos. Es muy duro estar en un local, buscar desesperadamente a la fea y no encontrarla. Algo exagerado. Además por aquellas épocas Cracovia no estaba muy explotada turísticamente, así que era fácil socializar con la gente del lugar, en general muy amable y simpática. Ser español además da un par de puntitos de carisma más en esos países, o sea que estábamos en la gloria. Solíamos empezar la tarde/noche en el 9, en la calle Szweska, un bar con mesas para tomar unos tragos tranquilos antes de bajar a la parte de abajo que es más discotequera. Allí casualmente vimos a tres chicas de belleza mmm… difusa. Las primeras del viaje. No nos creíamos que fueran polacas, así que nos acercamos sigilosamente para ver si pillábamos el acento y averiguábamos de donde eran. Españolas. En fin.
En el 9 solíamos empezar bebiendo tatanka, un cóctel hecho con Zubrowka y zumo de manzana que costaba, al cambio, un euro. O sea. Póngame tres para regalo. Luego merece la pena bajar al Frantic, que está en la misma calle, número 5. Si existe algo parecido al paraíso, tiene que ser así. Ningún turista, buen ambiente, buenos cócteles, polacas espectaculares (todas… es que tooodaaas) y polacos majetes que se portaron siempre muy bien con nosotros (menos uno… pero esa es otra historia).
Doc: - Pero… ¿has visto a esaaaaa?
Pijolín: - Afú, afú.
Kojak: - ¡Diooooos vamonos de aquí que me pongo malo, cagüendiós!
En fin. Hay muchos más bares interesantes, como el Budda (que está en la misma Rynek Glowny, nº6), pero será mejor que si alguno de ustedes va por allí los descubra por su cuenta.

Teniendo Cracovia como base se pueden ver las minas de sal de Wieliczka, a escasos diez kilómetros de la ciudad. Son unas antiguas minas medievales con impresionantes salas excavadas en la sal y es una visita casi obligada. Como es obligatorio, o debería serlo para todos los europeos, una visita a un pequeño pueblo cercano, Oswiecim, que seguramente será más conocido por su nombre alemán: Auschwitz. Después de recorrer los campos de concentración de Auschwitz I y Auschwitz II - Birkenau y los museos correspondientes uno no vuelve a ser el mismo. No es broma. Los tres entramos tirando de humor negro, chistes y gracejos y salimos silenciosos y cabizbajos.
Otro sitio que merece la pena conocer es Zakopane. Está a 110 kilómetros de Cracovia y se puede llegar en autobús aunque las carreteras no son precisamente las autobahn alemanas. Es la capital montañosa de Polonia y se halla en los montes Tatras, casi en la frontera con Eslovaquia. En invierno se puede esquiar, y en verano es todo un placer pasear por sus colinas verdes. Hay muchos puestos al aire libre donde comer carnes asadas y beber cerveza, y por las calles del pueblo hay muchísima vida. Lo mejor de todo es que casi toda la gente es polaca y no hay muchos guiris que jodan el ambiente. Que para eso ya estábamos nosotros.
Cracovia me encantó. Teníamos previsto viajar a Varsovia pero al final no lo hicimos para poder aprovechar los diez días que estuvimos viviendo la ciudad y conociendo todas sus esquinas, sus peculiaridades y su forma de ser (y sus habitantas, no se si ustedes me entienden). Les recomiendo que visiten Polonia cuando puedan. Es un país precioso y de momento barato. Dense prisa, antes de que mejoren su economía y suban sus precios o que los ingleses la descubran (si no lo han hecho ya) para organizar sus despedidas de soltero y hagan que los habitantes pierdan la inocencia, como pasa por ejemplo en Riga. Pero esa es otra historia.
14 de Mayo de 2007 a las 17:00
Tío, leerte dá unas ganas de seguir tus pasos… ¿En qué os comunicabais? ¿Alemán? ¿Inglés?
Ya nos irás contando los siguientes episodios del Europalante :P
14 de Mayo de 2007 a las 18:46
Simón, macho, nos comunicábamos en lo que podíamos. Yo por ejemplo, en las Europalantes, hablo dos tipos de inglés: masculino y femenino (no es coña), dependiendo de mi interlocutor/a (no sé si me entiendes). El femenino al final se transforma en una serie de gestos nerviosos con los que parezco más un karateka. A ver este año…sólo con que salga mejor que en Letonia me conformo…
Kojak
14 de Mayo de 2007 a las 21:47
Veo que tu también eres bastante viajero :P
Auschwitz, creo que todo el mundo debería ver este sitio antes de morir (yo no lo he echo aún).
15 de Mayo de 2007 a las 15:33
Hummmm. Belleza difusa. Hummm. Las españolas somos de belleza difusa. Ejem.
15 de Mayo de 2007 a las 15:39
Un amigo mío también estuvo en Polonia y le gustó mucho. Lo cierto es que su principal objetivo era visitar Austwitz.
16 de Mayo de 2007 a las 21:01
No digo que las españolas sean todas de belleza difusa, muy al contrario… es uno de los países donde mejor material hay. Lo que digo es que esas tres, en concreto, no eran precisamente miss fotogenia y sus damas de honor, más bien al contrario. Que ya es mala suerte que las primeras tipas feas que nos encontramos fueran de aquí.
Claro, por otra parte puedes imaginarte la conversación después de unos cuantos tatankas: joder no las mires, habla bajo no sea que se den cuenta de que somos españoles y vengan para acá, etc, etc…
22 de Mayo de 2007 a las 12:39
XDDDD
Queriendo arreglarlo, jeje
Tenéis que tener más peligro que un mono con una escopeta.
Pero, yo no entiendo ná, con la maravilla de material que había…y simpáticas y parece que os hacían caso…¿para qué buscabáis feas?
22 de Mayo de 2007 a las 13:03
Jajajaja, habla bajo no sea que se den cuenta de que somos españoles y vengan para acá, etc, etc…, todo un clásico :D
21 de Septiembre de 2007 a las 13:16
Polonia es un pais encantador con gernte encantadora. La visita a Auschwitz es la visita más impresionate que he hecho en mi vida, como dices nunca más vuelves a ser el mismo.Yo lo visité en febrero y aunque no ha sido éste un invierno especialmente duro es un buen mes para imaginar un poco la dureza de la vida allí; no es lo mismo ver todo verde que sentir el frío, la nieve en los piés y el viento cortando el rostro; ésto yendo bien abrigados, no quiero imaginar lo que debe ser con pijama a rayas de tela fina.
También os recomiendo visitar el barrio del gueto,
la plaza del gueto donde murieron en un día miles de judíos y el resto fueron transladados al campo de Plazow (ver la lista de Shinder); si quereis andar un poco más podreis ver la fábrica de Shinler a unos quince minutos andando; está intacta y aunque la persona que te la enseña no sabe mucho inglés reconocerás todos los rincones con ver la película. También conocimos en la sinagoga renacentista a un superviviente de la lista de Shinler. En fin es un viaje que no consigo olvidar. El próximo año quiero ir a la marcha de los vivos.
17 de Enero de 2008 a las 17:28
Bueno, pues a dia 17 de enero de 2008 y preparando un viaje a Cracovia. Vamos principalmente por ver los campos de concentracion, aunque leyendo estos foros, me da a mi que por las noches voy a hacer unas cuantas escapadas. mocelou29@hotmail.com. La pena es que apenas hablo ingles, algo si de frances.
Si alguien me quiere recomendar algun sitio que visitar alli… estoy abierto. Soy de Valladolid e iremos 5…
Ya os contare.
3 de Febrero de 2008 a las 13:33
El 27/02 nos iremos (grupo de 27 amiguetes) para visitar Cracovia durante 4 días, seguiremos tus consejos sobre las visitas, bares, combinados y “ciervas” (con permiso de nuestras conyuges, o a lo mejor estan entrenidas con los “ciervos”).
Ya te comentaremos a la vuelta
1 de Abril de 2008 a las 10:49
Eyy he oido que en esta ciudad hay una vida nocturna impresionante y que no es nada caro salir y comer por alli… que decis sobre esto?
30 de Abril de 2008 a las 21:37
Si necesitais algun consejo sobre Cracovia con mucho gusto contestare a todas las preguntas…
23 de Junio de 2008 a las 11:32
Qué envidia me da leerte, estuve tres meses viviendo en Cracovia y me has recordado por un momento todos los sitios que se convirtieron en mi vida durante aquel tiempo. Cracovia no es que sea una belleza, pero tiene algo que a mi me cautivó en su momento.
6 de Julio de 2008 a las 17:19
Cracovia.
Os parece un buen sitio para viajar una chica sola? No tenía claro dónde ir de vacaciones pero
despues de leer vuestros comentarios creo que me voy a decidir a ir este verano. En agosto no será demasiado turístico?






Hay 16 comentarios sobre “Cracovia”
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