Jueves, 1 de Marzo de 2007
Aprendiendo alemán
Lee más sobre: Yomismismo, Reflexiones
De pequeñito aprendà con más o menos éxito español, inglés y catalán, y parece que acostumbrarse a manejar distintas lenguas desde edades tempranas te predispone para tener una cierta facilidad a la hora de enfrentarse a una nueva. También estudié un poquito de francés, que ahora está perdido entre las telarañas del olvido. Y luego la vida me llevó a Italia donde no me quedó más remedio que empaparme con la parla de mis primos. Cuatro idiomas me salen si no contamos el francés, que no está mal para lo que acostumbra a hablar la gente de las Españas, pardiez.
DecÃa mi querido Johann Wolfgang von Goethe que un hombre vale por tantos hombres cuantos idiomas posee, y en esto le doy toda la razón. Sucede que cuando hablo español mi personalidad es la propia y natural de toda la vida pero cuando cambio de lengua noto una cierta transformación. Más técnico y pragmático si uso la lengua de Shakespeare, más expresivo y tendente a la dolce vita si tiro de la de Dante. Este fenómeno siempre me ha llamado la atención, pues pese a que uno no es lingüista ni psicólogo me encanta ver hasta qué punto lengua y pensamiento se entrelazan para formar un todo y cómo este influye en aquella y viceversa. Y cuando conoces el idioma de una sociedad te das cuenta de por qué es como es y no de una manera distinta. Por qué los anglosajones son generalmente buenos cientÃficos y por qué nadie tiene tanto estilo como los italianos. Por qué los catalanes son comerciantes y los castellanos somos… como somos.
Pero tenÃa una asignatura pendiente. Me crié en Ibiza y los turistas allà principalmente pertenecen a tres subespecies: ingleses, italianos y alemanes. Los ingleses eran los borrachos hooligans, los italianos los chulitos que daban la paliza a las chicas y los alemanes los amantes de la fiesta algo más tranquila que dejaban unas propinas de infarto. Ahora entiendo a los dos primeros, pero a los alemanes aún no. Y además últimamente he tenido bastante contacto con todo lo teutón, a cuenta de amistades y viajes a Alemania. Asà que amarillo, con espuma y en jarra, cerveza seguro: tenÃa que aprender alemán.
Y dicho y hecho. Me he apuntado a un curso que empecé el lunes. Tres horas diarias (de siete de la tarde a diez de la noche) después de la habitual jornada laboral. Se que con esto he sacrificado mi vida social hasta Semana Santa, que es cuando termina el curso, pero espero que me sirva al menos para tener una mÃnima base para luego poder seguir mejorando el idioma por mi cuenta, ya sea estudiando aquà o viajando por allÃ. Además tengo previsto otro viaje a Köln a finales de mes y espero poder ser yo, esta vez si, el que pida las cañitas en los bares y en el próximo cumpleaños de mamá Steiper echarme unas parrafadas con la familia.
Asà que nada, ya les iré contando como va lo del eins, zwei, drei, auf Wiedersehen y Guten Morgen, aunque supongo que se harán cargo de que no me va a quedar mucho tiempo para escribir aquÃ, aunque lo intentaré. Eso sÃ, si después de Semana Santa me paso unas semanas perdido… estaré invadiendo los Sudetes, anexionándome Austria e invadiendo Polonia.
Dios, creo que me está empezando a afectar… Deutschland, Deutschland über alles…
1 de Marzo de 2007 a las 13:29
Saludos!
Llegué aquà por tu firma en Barrapunto, y me está gustando tu blog :), no veas lo que me reà con tu entrada del carnet de peatón (cuántas veces habremos pensado todos en eso …)
Venga, a darle duro al alemán! Yo estoy una hora al dÃa, pero vamos, a un nivel muy básico todavÃa …
1 de Marzo de 2007 a las 20:00
Pues me parece genial. A mà me encantarÃa saber un montón de idiomas (me conformo con el english, un poco de francés y entender el galego)
Este verano en Sicilia me divertà intentándolo con el italiano y me encantarÃa ponerme con el chino: ¡es el idioma del futuro!
1 de Marzo de 2007 a las 22:06
Totalmente de acuerdo, hay que aprender idiomas, si lo dicen hasta las abuelas. Pero lo mejor es vivir en el paÃs del origen, Alemania en este caso. Te harÃas un gran favor si te fueras a vivir allà (y a todos tus “amigos” también se lo harÃas), de verdad.
Si no pues nada, deberás seguir utilizando a tus amigos como sparrings cuando de repente les sueltes algún “palabro” o “fraso” que no tienen ni puñetera idea lo que significa, y que sólo por tu deferencia contextual acertamos con el significado, a pesar de que el significante suene a motor de segadora vieja. Es por ello que te agradezco me hayas convertido en un “poliglidiota forzoso”.
..pd: aunque no le digas a nadie que la mayorÃa de las veces mola…perra
2 de Marzo de 2007 a las 11:03
Me alegro mucho de que amplÃes tu cultura “lingüÃstica”XD. Bromas aparte, que me alegro mucho, chiquillo, estaremos pendientes de tus andanzas con el idioma :)
3 de Marzo de 2007 a las 14:50
Bueno, muy interesante tus aventuras con el aleman. Seguro lo dominaras como los demas lenguajes. Y para que te diviertas mientras aprendes, aqui te dejo una frase, un link, y un mp3. ninguno de mi autoria y que poco tienen que ver con el aleman y con nada:
“Luke, Ich bin deine Mutter”
Una vez que lo tengas traducido, ve a esta web donde esta la letra de este mp3 y ya tenemos cancion del verano.
30 de Marzo de 2007 a las 0:13
Que cierto es lo de viajar.. Además sabÃas que Goethe estuvo en Sicilia de reflexión??
9 de Abril de 2007 a las 9:39
Ay, Sicilia… No he estado nunca por allà abajo, pero tengo muchos amigos sicilianos y les tengo prometida una visitilla. Y no sabÃa lo de Goethe, pero no me extraña en absoluto: todos me han dichio que es un sitio estupendo para perderse y ver la vida desde otro punto de vista.
17 de Julio de 2007 a las 9:18
Después de Fichte, no hay nada… ¡ánimo!






Hay 8 comentarios sobre “Aprendiendo alemán”
Suscribete a los cometarios con RSS o TrackBack.