Lunes, 22 de Enero de 2007
El carné de peatón
Lee más sobre: ¡Hasta aqui hemos llegao!
Cada vez que salgo de casa y me dedico a andar por las calles de esta ciudad (aunque sospecho que pasa lo mismo en muchas otras) vuelvo a casa cabreado, indignado y blasfemando en todas las lenguas que conozco y alguna más. Y es que en vez de pasear por las calles de una ciudad civilizada parece que uno lo que está es en plena sabana peleando con leones, rinocerontes y demás fauna.
Cada vez tenemos menos educación, y no me refiero a lo que se enseña en los colegios (o lo que se enseñaba antes de las sucesivas reformas educativas, vaya usted a saber qué carajo se enseña ahora) sino a la educación de toda la vida, a las normas de comportamiento en sociedad. Por ejemplo, supongo que se habrán dado cuenta de que cuando vas andando por una acera estrecha y te cruzas con alguien es necesario girarse un poco para que no choquen los hombros. Bien, pues cuando el energúmeno con el que te cruzas pertenece a las subespecies ejecutivo agresivo, bakala de barrio, quinceañera putón, soplapollas con gorra hacia atrás o maruja soy-más-chula-que-la-hostia siempre es servidor el que se gira para permitir el paso. Rara vez estos especÃmenes hacen siquiera el amago de hacer lo propio. Alguna vez he probado a resistir y no girarme, pensando en que igual uno es demasiado previsor y que permito el paso con demasiada antelación, por lo que la persona que se cruza conmigo simplemente no tiene necesidad de permitirme el paso a mi, asà que he probado, faltando a mis escasos principios, a no girarme y continuar adelante. Bien, pues el resultado siempre ha sido el mismo: colisión y mirada asesina del imbécil de turno pidiendo explicaciones. Cómo es posible que un mozo bien plantado como usted sea tan mal educado, en el caso de las personas de edad superior a la mÃa, quita de ahÃ, carca de mierda, los más jóvenes.
CapÃtulo aparte merecen los supermercados. Uno entra a comprar un poco de leche y sale con ella, si, pero de la mala. Señora (o señor, afortunadamente cada vez somos más los hombres que hacemos la compra) con carrito. Mucho cuidao. Nada de llevarlo por un lado del pasillo para permitir a los que vienen de frente pasar. No, no, mejor zigzagueando para que no pase ni Dios. Y en el momento en el que hay algún estrechamiento (una columna, un palé con productos que están reponiendo) parada y fonda. Se aparca el maldito carrito allà y el interfecto se pasa diez minutos decidiendo que lata de atún comprar. Y en los cruces nada de pase usted primero, por favor. Eso le toca al pringao de turno, usease, servidor. Y eso si tenemos suerte y el padre o la madre de turno no se ha llevado al maldito crÃo (ese que seguro que se sentarÃa detrás de mi en un avión) y le deja conducir el carro. El niño funcionando a lo Schumacher mientras el progenitor le rÃe la gracia. Además el infante cabrón acaba siempre estocinando el carrito contra mis rodillas. ¡Vuelve, Herodes!
Desgraciadamente hay muchos más momentos en los que la gente se comporta por la calle sin educación alguna, como cuando las señoras de mi barrio, con más laca en el pelo que la madre que las parió) se dedican a pasear jugando al “a tapar la calle que no pase nadie” (he visto avenidas con aceras de cinco metros en las que era imposible adelantar, lo juro) o cuando dos familias, vestidas con el chándal de los domingos, se paran para hablar de Operación Triunfo en el medio de una calle abarrotada impidiendo el paso a cualquiera que lo intente. Pero hay algo que me pone de los nervios particularmente, y son los imbéciles que intentan entrar en los vagones del metro antes de que la gente salga. Es que aparte de maleducado hay que ser gilipollas. Pero vamos a ver, ¿no te das cuenta, imbécil, de que si te plantas delante de la puerta y no dejas salir a la gente que está dentro del vagón no vas a poder entrar? Tan complicado es moverte un puñetero metro a tu izquierda (o derecha, según el gusto de cada uno), esperar escasos cinco segundos a que la gente salga y luego ya pasar al vagón?¿Crees que te van a dar un premio por ser el primero en entrar, alma de cántaro? Ya no te pido que dejes pasar primero a esa señora embarazada o al anciano del bastón, que eso es muy cursi y ya no se lleva (de ceder el asiento, ni hablamos), sino de que me dejes salir para que tú puedas entrar. Pero como lo más que has leÃdo en tu vida es el Teleindiscreta no te entra en la cabeza esa tuya que no usas más que para sostener la gorra (que llevas con la visera hacia atrás y jamás te quitas el entrar en sitio cubierto).
Últimamente he empezado a perder la fe y ahora salgo del metro siempre con el codo por delante. Uno es bien plantado y en caso de encontronazo no deberÃa llevar las de perder, asà que apenas se abren las puertas salgo escopetado arremetiendo con el codo contra las costillas del fulano que me cierra el paso. Suelo hacerle retroceder produciendo mi alborozo y su dolor intercostal, pero me da que mi primo no aprende nunca la lección. Y a veces cuando el maleducado es una persona de edad (no sólo los jóvenes pierden valores, en este paÃs muchos nunca los tuvieron) da un poco de reparo quitárselo de delante por las bravas. Aunque, por lo general, funciona. Pero no me gusta nada llegar a estos extremos. Se supone que somos personas, seres sociales que hemos aprendido con los siglos a vivir en comunidad respetándonos mutuamente. Por lo que desde aquà propongo la creación de un carné de peatón sin el cual estuviera prohibido salir a la calle. Se conseguirÃa mediante un examen similar al del carné de conducir y también podrÃan perderse puntos según las infracciones. Al quedarse sin puntos, quince dÃas sin salir de casa y nuevo exámen. Y que los agentes del orden pudieran afear en público la conducta al cretino que entra en el metro por las puertas de salida, va con patines por la acera o se para a charlar en la parte izquierda de las escaleras mecánicas. A ver si asà uno puede salir al espacio común sin temor a volver a casa cabreado, insultado y contusionado.
22 de Enero de 2007 a las 20:26
…pero mejor que para ese carné de peatón no realicen pruebas de alcoholemia porque usted sà que estarÃa unos dÃas recluido en casita..jeje. Pero vamos que en general totalmente de acuerdo con usted, ciudad ésta llena de animales no racionales, dando igual si se adornan con corbata, con gorra (lo de la gorra lo tienes entre ceja y ceja eh…) o con labios de rojo pasión. El otro dÃa estaba con unos amigos nuestros y mi puerta del coche estorbaba un poco el paso de una acera la verdad que estrecha, total que desde el otro lado del coche vi que a pocos metro una pareja ya talludita se disponÃa pasar y rápidamente me apresuré a quitar la puerta del medio para que pasaran más comodamente, que bien lo hubieran hecho en fila, pues nada, no sólo no sabÃan decir gracias en castellano si no que el cretino del macho me dedicó una mirada de territorialidad que a poco me orina en el auto…es que manda cojones, hablando mal pero con propiedad. Y asà nos va, y como he dicho en otras ocasiones, muchos de esos maleducados seguro que se resistieron antes de sucumbir a esos comportamientos, a ver cuánto duramos nosotros.
23 de Enero de 2007 a las 13:14
Si existiera dicho carné muchos no salÃan de su casa ni para comprar el pan.
Lo de los autobuses es un cabreo permanente: una, chica joven que llega reventada de clase, va a pie para que los asientos lo ocupen ancianitos, futuras mamás y personas de pierna escayolada; pero siempre intenta ocupar el niñato que nació cansado hasta para aprender buenos modales XDDD
Y recuerda que en el supermecado, cuando estés eligiendo una marca de yogures, una señora te dará un empujón para apartarte y coger ella la oferta de dieciséis yogures XDDD y otra te dará un empellón para coger antes que tú esos hermosos muslos de pollo de oferta. Y como les lleves la contraria, verdes la hemos segado XDD
En fin…
23 de Enero de 2007 a las 21:47
Pues es verdad, cada vez somos más mal educados y no me excluyo porque aunque normalmente soy toda sonrisas, “buenos dÃas” y “gracias”, alguna vez me he levantado con el pie izquierdo y he ido dejando una estela de humo allà por donde he pasado. Para mà es una cuestión de respeto, de respetar un poquito a los demás y tratarles como a mà me gustarÃa que me trataran. Pero parece que ser educado y respetuoso es ser tonto: te quitan el asiento en el bus, tienes que esperar a que pasen los demás primero,…Sin embargo, soy más optimista que karras y espero que nos dure mucho la buena educación y ….sin que nos provoquen mal humor los cafres sueltos por ahÃ.
Un beso Caballero Doc!
27 de Enero de 2007 a las 13:09
Vaya por delante que uno es más de pueblo que las bellotas. Vamos, que no soy de monte por cuestión de cien metros más o menos.
El caso es que viajaba yo en el metro de Valencia, lÃnea 3. Los vagones, por supuesto hasta las cachas de gente, cada cual con su correspondiente sobaco. En una parada sube una chica muy cargada de bolsas, maletas y demás y se queda de pie convenientemente zarandeada por la manga de cenutrios que poblaba el ecosistema en ese memomento. Yo, que iba sentado, deduje por su carga que iba hasta Xátiva (estación de tren); me levanto y tras dos empujones para hacer algo de sitio, le cedo el asiento amablemente. Pues bien, de aquella experiencia me quedó una duda: no sé si me miró como a un cerdo machista y opresor, o como un cerdo machista y opresor que además pretendÃa ligar con ella. Por supuesto no tardó en ocupar el asiento un vivales con gorra y chandal blanco. Y yo terminé el viaje con cara de gilipollas y teniendo que soportar (encima) la expresión altiva y ofendida de ella.
Por cierto, muy bueno el blog, me he suscrito.
27 de Enero de 2007 a las 17:16
ves??..lo q
30 de Enero de 2007 a las 13:59
Si es que ya se sabe que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Tantas veces en el metro al salir del vagón me entran ganas de agarrar a más de uno por las solapas y gritarle “pero qué parte de ‘dejen salir antes de entrar’ no has entendido” y señalarle el hermoso letrero que lo reza sobre cada una de las puertas del vagón.
Ah, y lo de las aceras, te faltó otro especimen de lo más irritante que es la ‘mamá con niño en cochecito’. Creen tener el derecho absoluto sobre el uso de las aceras y otros espacios públicos. A veces, incluso, se juntan de a dos en paralelo para asegurarse que nadie pueda pasarlas sin tener que bajarse de la acera. Éstas necesitarÃan un carné especial aparte del carné que sugieres :-P
8 de Febrero de 2007 a las 14:32
Totalmente de acuerdo contigo. Cada dia, la sociedad, se comporta de manera más deshumanizada, y los individuos que la componen, de manera más egoista. Pero, una matización si queria hacer: La Escuela no es el lugar donde se aprenden los valores, sino que mas bien, es un reflejo de la Sociedad misma.
No olvidemos que es dentro de la familia donde se asimilan los comportamientos y las “reglas de juego”. Cada vez más, se culpa a la escuela que no enseñe valores ni comportamientos, pero para eso está la familia. Cansados están los profesores de ver el reflejo de esa sociedad de personas que no ven más allá de su propia sombra.
Quizás, no dentro de mucho tiempo, volvamos al campo y abandonemos, poco a poco, las ciudades. Volver a lugares donde la colectividad es más importante que el individuo, donde el tejido social y la ayuda entre las personas nos devuelven a nuestros orÃgenes como seres sociales…
16 de Febrero de 2007 a las 12:09
Estoy totalmente de acuerdo, y si bien también entiendo el comentario de los cochecitos, yo soy padre con un bebé en cochecito y tengo que estar zigzagueando para que no golpeen en cochecito de mi bebé. También veo, que entre todas esas cosas, no se respeta a los chicos (muchas veces ni a los propios, fumando al lado, golpeándolos e insultándolos), yo creo que solo faltan unos cuantos años de educación.
23 de Marzo de 2007 a las 12:09
Impresionante.
Creà que yo era el único que pensaba esto.
GRACIAS :-)






Hay 9 comentarios sobre “El carné de peatón”
Suscribete a los cometarios con RSS o TrackBack.