Jueves, 7 de Diciembre de 2006
El cumpleaños de mamá Steiper
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En realidad la familia Steiper no vive en Fulda, sino en Tiefengruben, un pueblecito de no más de 200 habitantes a pocos kilómetros de Fulda. Al parecer la máxima atracción del pueblo era la panaderÃa, pero hace poco que la derrumbaron. Hay una iglesia pequeñita que no es nada del otro mundo y el sector terciario de la población se reduce a un bar.
En casa de Steiper saludamos a mamá Steiper y a abuela Steiper. Mamá Steiper habla un poco de español, lo que siempre es útil cuando uno tiene un alemán tan chapucero como el mÃo. Me enseñan la casa (pedazo de casa, por otra parte) y el último juguete de papá Steiper: un tractor. Al parecer se compró el tractor cuando estaban a punto de desguazarlo y lo está arreglando poco a poco. Ya anda, y Steiper no puede evitar la tentación de dar unas vueltas por el campo.

Nos vamos a dar una vuelta por el pueblo hasta las siete, que es cuando hemos quedado para cenar. Según andamos, Steiper me va diciendo quien vive en cada casa, y joder, son todos familia: tio Steiper, abuelo Steiper, prima Steiper… el pueblo tenÃa que llamarse Steipergruben, pardiez. Además me dice que ha habido problemas en la familia y que sus tios se llevan fatal entre ellos. Y encima, uno de ellos es el que tiene el bar del pueblo, al que lleva más de 15 años sin ir. Pero yo me empeño en ir, y el Steiper cede. El bar es muy pequeño, y podrÃa ser el clásico bar de pueblo de cualquier pueblo de España salvo porque la gente habla raro y la decoración, aunque escasa, es alemana. Nada más entrar el camarero nos mira raro y empieza a hablar con Steiper. Sale una señora de dentro y también se pone a hablar con él. Me miran y llego a captar un “mein Freund aus Spanien”. Total, que estamos allà casi una hora hablando con tipos rarÃsimos hasta que nos vamos. Camino de casa Steiper me va diciendo que todos esos del bar no se hablan con su familia desde hace años pero que esto puede ser el principio de la reconciliación. Narices tiene, que tenga que venir un español a arreglar familias. “El pacificador”, me llama. Además dice que al principio los del bar pensaban que yo era alemán, del pueblo de al lado, Hattenhof (¡mamá, soy ario!). Desde entonces por allà soy conocido como Schorsch aus Hattenhof.
Cuando llegamos a casa ya está parte de la familia por allà y sigue llegando gente cada poco. Bajamos a la bodeguilla que tienen en el sótano y nos damos a la fiesta. Para comer hay un zillón de cosas alemanas que están buenÃsimas: carne asada, patatas asadas, ensalada de col, arroz con almendras y piña, ensalada de fiambre, Frikadellen con champiñones y nata, cerveza como para alicatar tres cuartos de baño y demás. A la media hora yo me siento ya más alemán que la leche, la verdad es que la cena es de lo más tÃpico que uno se puede echar a la cara en aquella zona. Entre el inglés, un poquito de alemán y las traducciones que se curra Steiper consigo más o menos comunicarme con la gente, sobre todo con un tÃo austriaco de Steiper que es la bomba. Él es de la zona de Salzburgo, y como conozco la ciudad tenemos tema de conversación para un rato. Más cerveza. Cuando está toda la gente voll gesoffen y voll gefressen (con el pedo y hasta arriba de comida) el tÃo austriaco se arranca con unas canciones tirolesas (o sea, el aquivalente de Mi Carro pero en austriaco). Yo lo estoy flipando. Ahora toda la familia empieza con canciones tÃpicas alemanas y gracias al FSM tienen un librillo con las letras. El Steiper me lo pasa y me uno a las canciones (aunque no tengo ni puta idea de lo que estoy cantando). Más cerveza. A estas alturas del baile ya no me importa nada, hablo alemán, inglés, sueco, swahili o lo que se me ponga por delante y con quien se me ponga por delante. Va a ser mejor irse a Fulda de fiesta antes de que me nombren persona non grata en Tiefengruben (aunque con el ciego que lleva la familia Steiper lo mÃo es anecdótico).
Nos vamos a Fulda con unos tÃos de Steiper, y nos dejan en el centro de la ciudad, en la zona de bares. Nos metemos en un garito normalillo, podrÃa pasar por español sin problemas excepto por los clientes, que son todos, obviamente, alemanes. Hay unas ciervas de preocupar, yo emigro fijo. Nos tomamos unas copas y al poco suena el teléfono de Steiper, unos amigos suyos están de fiesta en el Habana, otro bar de por allÃ. Llegamos y la música es toda estilo latino, joder, nunca pensé de que me alegrarÃa de escuchar a Alejandro Sanz. Allà conozco a Sebastian, metro noventa de alemán igual de majo que Steiper y que habla italiano, asà que con este también me comunico. A estas alturas tengo un follón de idiomas en la cabeza que empiezo a mezclar palabras de todos los idiomas que conozco. Hay una pavina amiga de Steiper y me pongo a hablar con ella. Me dice el nombre pero obviamente lo olvido a los diez segundos. Está bien esto.
Pasamos por un par de bares más, uno de ellos muy chulo, con forma de teatro con su escenario, pista de baile abajo y un segundo piso donde nos ponemos en un principio. Al lado una pelirroja está bailando con un estilo que no parece propio de alemana, no se si me entienden. Las hormonas están ya revueltas revueltas.
Volvemos a Tiefengruben en taxi. Mañana hay que despertarse pronto (¿estos alemanes no duermen?) porque me van a llevar a ver el Observation Point Alpha, una base americana que habÃa en la frontera con Alemania del Este, ahora reconvertida en museo.
1 de Marzo de 2007 a las 11:53
[…] Y dicho y hecho. Me he apuntado a un curso que empecé el lunes. Tres horas diarias (de siete de la tarde a diez de la noche) después de la habitual jornada laboral. Se que con esto he sacrificado mi vida social hasta Semana Santa, que es cuando termina el curso, pero espero que me sirva al menos para tener una mÃnima base para luego poder seguir mejorando el idioma por mi cuenta, ya sea estudiando aquà o viajando por allÃ. Además tengo previsto otro viaje a Köln a finales de mes y espero poder ser yo, esta vez si, el que pida las cañitas en los bares y en el próximo cumpleaños de mamá Steiper echarme unas parrafadas con la familia. […]
25 de Mayo de 2007 a las 12:52
Muy bonito el tractor. Por casualiadad no sabrás la marca… :)
26 de Septiembre de 2007 a las 17:55
muy bien la vieja FULDA , Y LA STRASSE, ME A ENCANTADO LEERLO, ERES UN AS CHAVAL, RECUERDOS A LOS DEL KARSTADT .algun veranito tirare pa ya






Hay 3 comentarios sobre “El cumpleaños de mamá Steiper”
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