Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

El cumpleaños de mamá Steiper

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En realidad la familia Steiper no vive en Fulda, sino en Tiefengruben, un pueblecito de no más de 200 habitantes a pocos kilómetros de Fulda. Al parecer la máxima atracción del pueblo era la panadería, pero hace poco que la derrumbaron. Hay una iglesia pequeñita que no es nada del otro mundo y el sector terciario de la población se reduce a un bar.

En casa de Steiper saludamos a mamá Steiper y a abuela Steiper. Mamá Steiper habla un poco de español, lo que siempre es útil cuando uno tiene un alemán tan chapucero como el mío. Me enseñan la casa (pedazo de casa, por otra parte) y el último juguete de papá Steiper: un tractor. Al parecer se compró el tractor cuando estaban a punto de desguazarlo y lo está arreglando poco a poco. Ya anda, y Steiper no puede evitar la tentación de dar unas vueltas por el campo.

Tiefengruben

Nos vamos a dar una vuelta por el pueblo hasta las siete, que es cuando hemos quedado para cenar. Según andamos, Steiper me va diciendo quien vive en cada casa, y joder, son todos familia: tio Steiper, abuelo Steiper, prima Steiper… el pueblo tenía que llamarse Steipergruben, pardiez. Además me dice que ha habido problemas en la familia y que sus tios se llevan fatal entre ellos. Y encima, uno de ellos es el que tiene el bar del pueblo, al que lleva más de 15 años sin ir. Pero yo me empeño en ir, y el Steiper cede. El bar es muy pequeño, y podría ser el clásico bar de pueblo de cualquier pueblo de España salvo porque la gente habla raro y la decoración, aunque escasa, es alemana. Nada más entrar el camarero nos mira raro y empieza a hablar con Steiper. Sale una señora de dentro y también se pone a hablar con él. Me miran y llego a captar un “mein Freund aus Spanien”. Total, que estamos allí casi una hora hablando con tipos rarísimos hasta que nos vamos. Camino de casa Steiper me va diciendo que todos esos del bar no se hablan con su familia desde hace años pero que esto puede ser el principio de la reconciliación. Narices tiene, que tenga que venir un español a arreglar familias. “El pacificador”, me llama. Además dice que al principio los del bar pensaban que yo era alemán, del pueblo de al lado, Hattenhof (¡mamá, soy ario!). Desde entonces por allí soy conocido como Schorsch aus Hattenhof.

Cuando llegamos a casa ya está parte de la familia por allí y sigue llegando gente cada poco. Bajamos a la bodeguilla que tienen en el sótano y nos damos a la fiesta. Para comer hay un zillón de cosas alemanas que están buenísimas: carne asada, patatas asadas, ensalada de col, arroz con almendras y piña, ensalada de fiambre, Frikadellen con champiñones y nata, cerveza como para alicatar tres cuartos de baño y demás. A la media hora yo me siento ya más alemán que la leche, la verdad es que la cena es de lo más típico que uno se puede echar a la cara en aquella zona. Entre el inglés, un poquito de alemán y las traducciones que se curra Steiper consigo más o menos comunicarme con la gente, sobre todo con un tío austriaco de Steiper que es la bomba. Él es de la zona de Salzburgo, y como conozco la ciudad tenemos tema de conversación para un rato. Más cerveza. Cuando está toda la gente voll gesoffen y voll gefressen (con el pedo y hasta arriba de comida) el tío austriaco se arranca con unas canciones tirolesas (o sea, el aquivalente de Mi Carro pero en austriaco). Yo lo estoy flipando. Ahora toda la familia empieza con canciones típicas alemanas y gracias al FSM tienen un librillo con las letras. El Steiper me lo pasa y me uno a las canciones (aunque no tengo ni puta idea de lo que estoy cantando). Más cerveza. A estas alturas del baile ya no me importa nada, hablo alemán, inglés, sueco, swahili o lo que se me ponga por delante y con quien se me ponga por delante. Va a ser mejor irse a Fulda de fiesta antes de que me nombren persona non grata en Tiefengruben (aunque con el ciego que lleva la familia Steiper lo mío es anecdótico).

Nos vamos a Fulda con unos tíos de Steiper, y nos dejan en el centro de la ciudad, en la zona de bares. Nos metemos en un garito normalillo, podría pasar por español sin problemas excepto por los clientes, que son todos, obviamente, alemanes. Hay unas ciervas de preocupar, yo emigro fijo. Nos tomamos unas copas y al poco suena el teléfono de Steiper, unos amigos suyos están de fiesta en el Habana, otro bar de por allí. Llegamos y la música es toda estilo latino, joder, nunca pensé de que me alegraría de escuchar a Alejandro Sanz. Allí conozco a Sebastian, metro noventa de alemán igual de majo que Steiper y que habla italiano, así que con este también me comunico. A estas alturas tengo un follón de idiomas en la cabeza que empiezo a mezclar palabras de todos los idiomas que conozco. Hay una pavina amiga de Steiper y me pongo a hablar con ella. Me dice el nombre pero obviamente lo olvido a los diez segundos. Está bien esto.

Pasamos por un par de bares más, uno de ellos muy chulo, con forma de teatro con su escenario, pista de baile abajo y un segundo piso donde nos ponemos en un principio. Al lado una pelirroja está bailando con un estilo que no parece propio de alemana, no se si me entienden. Las hormonas están ya revueltas revueltas.

Volvemos a Tiefengruben en taxi. Mañana hay que despertarse pronto (¿estos alemanes no duermen?) porque me van a llevar a ver el Observation Point Alpha, una base americana que había en la frontera con Alemania del Este, ahora reconvertida en museo.

menéame

Hay 3 comentarios sobre “El cumpleaños de mamá Steiper”

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#1 No queda sino batirse » Blog Archive » Aprendiendo alemán dice:
1 de Marzo de 2007 a las 11:53

[…] Y dicho y hecho. Me he apuntado a un curso que empecé el lunes. Tres horas diarias (de siete de la tarde a diez de la noche) después de la habitual jornada laboral. Se que con esto he sacrificado mi vida social hasta Semana Santa, que es cuando termina el curso, pero espero que me sirva al menos para tener una mínima base para luego poder seguir mejorando el idioma por mi cuenta, ya sea estudiando aquí o viajando por allí. Además tengo previsto otro viaje a Köln a finales de mes y espero poder ser yo, esta vez si, el que pida las cañitas en los bares y en el próximo cumpleaños de mamá Steiper echarme unas parrafadas con la familia. […]

#2 corsaria dice:
25 de Mayo de 2007 a las 12:52

Muy bonito el tractor. Por casualiadad no sabrás la marca… :)

#3 mari dice:
26 de Septiembre de 2007 a las 17:55

muy bien la vieja FULDA , Y LA STRASSE, ME A ENCANTADO LEERLO, ERES UN AS CHAVAL, RECUERDOS A LOS DEL KARSTADT .algun veranito tirare pa ya

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