Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

Halloween y la madre que lo parió

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En fin. Que hay mañanas en las que uno debería levantarse contento porque al día siguiente no hay que trabajar, pero ni con esas. Y es que cuando ha sonado el despertador me he tenido que tragar un “Feliz Halloween” que me ha hecho dudar sobre el país en el que me había despertado. ¿Estaría en Estados Unidos o en Canadá? ¿Irlanda o Gran Bretaña? Inmediatamente después la radio ha empezado a hablar de las obras de la M-30, así que por fin me ubiqué: Madrid, España.

No se si ustedes saben (y si no lo saben, aquí les dejo en enlace al artículo sobre Halloween en la Wikipedia) que esa fiesta de nombre impronunciable en la parla de Cervantes es de origen celta, que surgió en Gran Bretaña, Francia e Irlanda y que fueron precisamente los colonos irlandeses los que la llevaron a Estados Unidos, donde la televisión la intenta exportar al resto del mundo, Hispania incluída.

Si la memoria y la cultura (entendiendo como cultura el conjunto de costumbres de la sociedad a la que, ahora mismo, pertenezco) no me fallan, aquí mañana se celebra el Día de Todos Los Santos, el día en el que cualquier persona bien nacida aprovecha unos momentos para recordar a aquellos abuelos que murieron, a los amigos que ya no están aquí, a las personas que perdimos. Cada uno a su manera, unos prefieren acercarse al cementerio para dejar esas flores a los pies de las lápidas, yo habitualmente me inclino por unos momentos de silencio y recuerdo interior. Es una forma irracional de reconciliarse con lo que uno es, porque al fin y al cabo la forma de ser viene formada por todas las personas que han influido en su vida, incluyendo los que ya no están. Y además sirve para recordar las deudas que uno tiene con sus antepasados. Las deudas que se tienen con la Historia.

Pero además, como toda tradición cristiana con raices seguramente paganas hay un cierto folclore habitual de estas fechas: rara es la casa española en la que faltan los buñuelos de viento, los huesos de santo o algunos otros dulces dependiendes de la región, así como es tradición que Don Juan vuelva a redimirse por el amor de Doña Inés en los escenarios (por cierto, este año creo que no voy a poder ver la obra).

Pero calabazas y niños haciendo el hostias y fiestas de disfraces, las justas. A ver, que no soy yo precisamente el purista sobre las tradiciones, los que me conocen saben me puedo llegar a sentir de bastantes países y con todas las consecuencias. Si usted tiene un aprecio especial a la fiesta esa de Halloween porque ha vivido en Irlanda, es un admirador de la cultura celta o está ahora mismo por casualidad en Wyoming, adelante, al fin y al cabo cada uno elige con qué cosas sentirse identificado. Pero si usted es de Soria (es un decir) y lo único que conoce de lo de Halloween es que ponen calabazas por todos los lados, los adolescentes (y no tanto) se disfrazan de momias con papel higiénico y las adolescentas (palabro homenaje a la ministra de cultura) de vampiresas putones y juntos dan rienda suelta a sus hormonas en fiestas con ponche -¿alguien ha bebido ponche alguna vez?-, y los niños van llamando a las casas gritando nosequé de “trick or treat” para que les den caramelos, no me sea gilipollas: esa fiesta no es suya, se la están intentando vender como parte de la cultura global que se pretende imponer -y que, casualmente, coincide con la del país que reparte el bacalao en el mundo.

Pero como no quiero pecar de intolerante (o de tolerante cero, como dicen ahora algunos por ahí para mi solaz y deleite), les propongo un trato: servidor celebrará Halloween, se comprará una camiseta de la Michigan High School, una gorra de los L.A. Lakers y pondrá a Britney Spears a toda mecha en su Mustang del 78 mientras va al McDonalds cuando un americano de esos de las películas se vaya de tapas en su Seat escuchando al Fary con su boina, su chandal del instituto de secundaria Miguel de Cervantes de Villardeciervos de Abajo y luego (esto va a ser lo más difícil) me acompañe al teatro a ver como Don Juan dice aquello de:

Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mi.

En fin. Mañana no se trabaja, y esta noche saldré de fiesta. Que es Halloween.

menéame

Hay 3 comentarios sobre “Halloween y la madre que lo parió”

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#1 el__duende dice:
31 de Octubre de 2006 a las 17:48

Hombre, bien pensado, esa fiesta es más nuestra que de los americones.
Como usted bien ha dicho, tiene su origen en el SALMHEIN que era la celebración del año nuevo para los celtas, y de paso se rendía culto a los muerto, por estas historias de la renovación y lo pasado y futuro…, bamos que la noche del 31 venían los muertos a visitarnos, y para que no asustaran había que vestirse en plan espíritu, de ahí los de los disfraces; claro que no se que cojones tendrá que ver un tío vestido de Elvis con lo de los fantasmas, y más partiendo de la base de que no ha muerto, per como dicen en Conan “Esa es otra historia”.
Ahora bien aquí ya lo celebramos, con lo de el día de los Santos, y la Noche de Difuntos, que es cuando la Santa Compaña se prodiga más por estos lares.
No nos engañemos señores a nosotros nos molaimporar esas cosas, porque somos más fiesteros que la madre que nos parió, o si no a ver por qué cojones en bares de Zamora se Celebra San Patricio, pues para beber coño, para beber.
Un saludo Doc

#2 el__duende dice:
31 de Octubre de 2006 a las 17:49

Mil perdones por el “bamos”.
¿Que coño yo boy como me sale de los cojones! Aunque reconozco que lo he escrito mal.
Mea culpa

#3 nonick dice:
1 de Diciembre de 2006 a las 1:55

Jojojo, maldito jalogüin, malditas americanadas, maldito MacTodo.

Bravo.

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