Miércoles, 25 de Octubre de 2006
TurÃn: la elegancia alpina
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Recuerdo perfectamente la primera vez que aterricé en TurÃn. Era una tarde lluviosa, frÃa y gris de abril de 2003. Cogà un taxi que me llevó desde Caselle por la tangenziale hasta la entrada a la ciudad por Corso Orbassano. Jamás olvidaré el cartel señalando la entrada a la ciudad con el escudo de la misma, porque en aquellos momentos marcaba también el inicio de una nueva etapa de mi vida.
El hotel estaba en Mirafiori, cerca de la sede de Fiat donde iba a estar trabajando, se suponÃa entonces, seis meses. Mirafiori no es la zona más bonita de la ciudad, para qué nos vamos a engañar. Es un barrio obrero que creció en torno a la explosión industrial de la ciudad en la posguerra, y entonces se respiraba un cierto ambiente decadente, de lo que fue en los años del Fiat 500 y que poco a poco iba perdiendo. Aquello, unido al gris del cielo (griggio mirafiori, bromearÃa años después) auguraba unos meses tristes.
Nada más lejos de la realidad. Al principio fue dificil adaptarse (yo no sabÃa italiano) pero gracias a mis compañeros españoles y argentinos (gracias Vane, Lucas, Pablito, Julián, Ale…) no fue difÃcil acostumbrarme. Poco a poco empecé a defenderme con el idioma y dejé el hotel para vivir en una pequeña casa en el casco antiguo, concretamente en Via Barbaroux, una de las calles más bonitas de la ciudad en la zona del cuadrilátero romano, a escasos metros de Piazza Castello, el centro de la vida turinesa.
TurÃn es una ciudad orgullosa de si misma. Si bien no tuvo una grandÃsima importancia durante la época romana, cuando se llamaba Augusta Taurinorum, todo cambió cuando los Savoya trasladaron allà la capital del ducado desde Chambery y la ciudad descubrió su vocación señorial. Se trazaron grandes calles alrededor del casco antiguo (la Torino sabauda) y llegó a ser la primera capital de Italia con Vittorio Emanuele II. Estas son las zonas que más me gustan de la ciudad y por las que disfruté paseando durante las oscuras tardes de invierno entre la niebla, la lluvia y la nieve, con la imponente imagen de la Mole Antonelliana siempre vigilando los cielos de la ciudad, elevándose como una montaña más de los Alpes que han forjado el espÃritu de los piamonteses.
TurÃn no es una ciudad fácil. Cuando uno piensa en Italia piensa en Florencia, en Roma o en Venecia. TurÃn no tiene nada que ver con todo esto. Sà que tiene un marcado carácter italiano, pero entreverado con las influencias alpinas que hacen que se parezca más a Innsbruck o Ginebra que al resto de ciudades italianas (salvo, quizás, Milán). Y lo mismo sucede con la gente. Los italianos del sur son gente muy abierta, muy parlanchina y simpática. Los piemonteses son amables pero cerrados, es difÃcil que te permitan acceder a un grupo porque si, primero tienen que conocerte y estar seguros del tipo de persona que eres. Además es gente trabajadora y seria, aunque quizás demasiado. Un andaluz lo hubiera pasado fatal, pero yo no tuve problemas ya que para bien o para mal mi forma de ser coincide bastante con la piamontesa. A pesar de todo, casi todos mis amigos son del sur por el simple hecho de que es complicado encontrar turineses de pura cepa: la inmigración llenó aquello de terroni (como llaman despectivamente los del norte a los del sur).
Recuerdo mis primeros dÃas sentado en una pequeña cafeterÃa de Piazza Vittorio estudiando gramática italiana con un vaso de Martini (por si alguien no lo sabe, se produce allÃ), viendo al Po discurrir sereno a los pies del monte dei Cappuccini, con el ruido de los tranvÃas pasando cada tanto. Recuerdo, sobre todo, los aperitivos en L’obelix en Piazza Savoia con mis amigos, las pizzas en el Sicomoro, las tardes en las birrerie de Corso Vittorio Emanuele II, las noches canallas en Lo Chalet, Via Roma bajo la nieve con las luci d’artista dibujando las estrellas, la lasagna de Defilippis en el centro comercial Le Gru (adoro el concepto de comida rápida de los italianos), las tardes y noches de verano en i Murazzi. Recuerdo los dÃas de agosto trabajando en Mirafiori y los dÃas de invierno desayunando un cappucino, las fiestas en Piazza San Carlo cuando la Juve ganaba algún scudetto, los martinis del Ego, las obras que preparaban los Juegos OlÃmpicos, el Museo Egipcio (una auténtica maravilla), las mañanas de sábado comprando fruta en Porta Palazzo, los grissini… En fin, recuerdo todas aquellas cosas que fueron mi vida durante dos años y medio en una ciudad que llevaré siempre en el corazón. Pero sobre todo recuerdo a mi gente, a los amigos que compartieron aquel tiempo: Domenico y Lucas (mis compañeros de piso), Vanesa (mi apoyo español), mi hermanita Clea, Pablito DV (esos finales de noche en el KM 5), Silvia (siempre divina), Julian (a ver si nos vemos), Daniele (siempre elegantÃsimo), Rocco y su acento napolitano, Massimo (l’avvocato), Vicki (¿sigues por allÃ?), Nico (non dimentico quella bottiglia di vino!), Carlo (ma tu sei matto!), Ale (¿por dónde andas), Angelo (ancora in Irlanda?), Paul (thanks for being so kind), Fede (un crack), Carmine (ma quando vieni?), Giulia (stammi bene!), Andrea (felizmente casado), Giuseppe (que seas feliz con tus niñas, allá donde estés), Beppe (el capeón de la logÃstica), Marco (esos conciertos de No Fly Zone), Davide (cuida de esa Sábana que tenemos a medias)… non vi dimentichero’ mai.
P.S. Vorrei ringraziare Spaziotorino per il permesso per utilizzare le loro foto per questo post. Siete gentilissimi.
26 de Octubre de 2006 a las 12:56
Habiendo vivido algunos meses por alli, creo que TurÃn no es una ciudad orgullosa de si misma… Oi en bastantes ocasiones lamentarse a los torineses de la “falta de vida” de su ciudad, especialmente gente joven esta claro, pero no solo gente joven…
En el aeropuerto de bruselas, esperando el avion para ir a turin, se me acerco un tio de unos 35/40 años y me pregunto si era italiano, puesto que yo llevaba puesto el “uniforme de trabajo” y aparecia “fiat” en la chaqueta, a lo que le conteste: “no, sono spagnolo” y el me dijo “¡no jodas, yo soy de jaen! pero llevo toda la vida viviendo en Torino”. Estuvimos hablando un rato y el tambien me dijo que Turin era una ciudad demasiado gris…
Anecdotas aparte, no es una ciudad que me llame para nada, coincido en que es una ciudad gris -a causa de su gran industrializacion- y prefiero otras ciudades italianas que conozco como Milano, se parece a la ciudad que mas me gusta de las que he conocido…. MadriZ
Salu2!
12 de Septiembre de 2007 a las 0:13
Torino es gris si, pero para mi Torino y el Lago de Garda lo mejor de italia. Ferrari, Martini, La Juve, Ferrero Rocher, Carla Bruni…
27 de Marzo de 2008 a las 21:35
Buscando una imagen del escudo de Torino para enseñarselo a mi ex compi d piso (italiano piemontese), me ha llevado a tu blog…si, es q para el, la imagen d Torino es la Mole…xo yo m referia al emblema….
Me identifico con tus palabras…yo vivi dos años en Torino, de finales dl 2005 a finales del 2007, y todavia no m adapto a Cadiz…y creo q nunca lo hare….me ahogo aki…el primer año vivi en Via San Quintino angolo Cso. Re Umberto y el segundo en Via Madama Cristina angolo Cso Raffaello…
Es verdad q es gris…xo es un gris que gusta…yo me enamoré d Torino…lo llevo tan dentro de mi q hace una semana q m tatue el toro jejejeje
mi manca tantissimo…una passeggiata per via roma, aperitivo nel Km5, festa nel Xò, finire nel Giancarlo (che per la tua informazione si è bruscciato….) e dopo una colazione al Carpe Diem di via po, o nel forno di fronte a casa mia a Via Madama aperto 24 ore…
salire alla mole, andare sù in superga, fare shopping a via garibaldi o arrivare fino a Griugliasco per comprare alle Gru o qualche mobile al IKEA…i suoi tram, con quel rumore caratteristico…ho visuto gli olimpiadi, la caduta della juve e la promozione del toro…
bella Torino…








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