El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna. (H. Kissinger)

Don Juan de Tassis y Peralta

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O sea, el Conde de Villamediana. Un crack, el tío. El puto amo. Nació en Lisboa allá por 1582, y recibió una excelente educación gracias a la cual se convirtió en un poeta magistral, uno de los preferidos del que suscribe. En 1599 llegó a Madrid y se hizo enseguida con la vida canalla de sus noches (como ahora, más o menos). Era un enamorado del juego, las juergas, las mujeres, el lujo y los caballos, y sus excesos le procuraron dos destierros, el primero en Italia con el Conde de Lemos (no sé si saben que lindo libro está dedicado a este caballero…). Al volver de Italia no sólo retomó su vida disipada, sino que además empezó a poner a parir al cretino del Duque de Lerma con poemas agudos e hirientes como puñales que recorrian los mentideros madrileños de la época, y además debido a su inteligencia era complicado que perdiera en las timbas nocturnas, de las que salía desplumando diariamente a otros nobles. Y lo volvieron a desterrar, claro.

A una señora que se facilitaba por dinero

Éntrale el basto siempre a la doncella
cuando de oros el hombre no ha fallado,
espadas su manjar es descartado
porque lo quiere así la madre della.

La malilla, aunque deje de tenella,
no perderá, tanto es lo que le ha entrado;
y si quiere elegir, porque ha robado,
él es la copa y la malilla es ella.

Quien entrare a jugar, quien hombre fuere,
si de oros a triunfar no se dispone,
nunca ganar aquesta polla espere.

Carta de más, dinero no repone
en esta mano, antes quien la diere,
su basto encima a la malilla pone.

Los dos primeros versos son magistrales, no me digan que no.

Pero al poco volvió a la corte, y en 1621 murió Felipe III y llegó al trono Felipe IV. Éste último estaba casado con Doña Isabel de Borbón, que debía ser un pavón exagerado. Al lince de Felipe no se le ocurrió otra cosa que nombrar a Don Juan Gentilhombre de la Reina, lo que conociendo el pedigree del Conde era como pedir cuernos a gritos. Y si que se los debió poner, si. Al parecer tuvo más que palabras con Doña Isabel (a la sazón tenía escasos 18 añitos, y el Conde estaba mucho más bueno que su marido, con ese belfo tan habsburgo, y era mucho más espabilao). De hecho el Conde era un gran picador, y en una de corrida de toros cuando rejoneaba ante los reyes la Reina exclamó: “¡Qué bien pica el Conde!”, a lo que Felipe IV, imagino que con la misma cara de cabreo que puso su yayo el gran Felipe II cuando lo de la Invencible contestó: “Pica bien, pero pica alto”, en clara alusión al marfil que a duras penas ocultaba su sombrero.

Se la buscaba el Conde, y se la encontró. El 21 de agosto de 1622 volvía de juerga con Don Luis de Haro por la calle Mayor. Unos desconocidos pararon el coche y lo asesinaron en plena calle y a rostro descubierno. El crimen quedó impune, quizás -y sólo quizás, ejem- porque los que lo habían ordenado tenían mucha mano en la Corte. Incluso toda la mano. Si hasta Góngorilla (que me perdone Don Francisco el citarlo aquí) se dio cuenta de ello:

Mentidero de Madrid,
decidnos, ¿quién mató al Conde?
ni se sabe, ni se esconde,
sin discurso discurrid:
Dicen que le mato el Cid
por ser el Conde lozano;
disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano.

Pero Juan de Tassis nos dejó también versos de amor preciosos. Y es que cada canalla lleva dentro un corazoncito:

El que fuere dichoso será amado;
y yo en amor no quiero ser dichoso,
teniendo, de mi mal propio envidioso
a dicha ser por vos tan desdichado.

Sólo es servir, servir sin ser premiado;
cerca está de grosero el venturoso;
seguir el bien a todos es forzoso,
yo sólo sigo el mal sin ser forzado.

No he menester ventura para amaros;
amo de vos lo que de vos entiendo,
no lo que espero, porque nada espero;

llévame el conoceros a adoraros;
servir, mas por servir, sólo pretendo;
de vos no quiero más que lo que os quiero.

menéame

Hay 1 comentario sobre “Don Juan de Tassis y Peralta”

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#1 eduardo peralta dice:
11 de Junio de 2007 a las 15:56

Gran poeta, mi tataratío el conde!

Hay retratos de él?
No se encuentran en internet…

Eduardo Peralta
trovador chileno

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