Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

Storage: Octubre, 2006

Halloween y la madre que lo parió

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En fin. Que hay mañanas en las que uno debería levantarse contento porque al día siguiente no hay que trabajar, pero ni con esas. Y es que cuando ha sonado el despertador me he tenido que tragar un “Feliz Halloween” que me ha hecho dudar sobre el país en el que me había despertado. ¿Estaría en Estados Unidos o en Canadá? ¿Irlanda o Gran Bretaña? Inmediatamente después la radio ha empezado a hablar de las obras de la M-30, así que por fin me ubiqué: Madrid, España.

No se si ustedes saben (y si no lo saben, aquí les dejo en enlace al artículo sobre Halloween en la Wikipedia) que esa fiesta de nombre impronunciable en la parla de Cervantes es de origen celta, que surgió en Gran Bretaña, Francia e Irlanda y que fueron precisamente los colonos irlandeses los que la llevaron a Estados Unidos, donde la televisión la intenta exportar al resto del mundo, Hispania incluída.

Si la memoria y la cultura (entendiendo como cultura el conjunto de costumbres de la sociedad a la que, ahora mismo, pertenezco) no me fallan, aquí mañana se celebra el Día de Todos Los Santos, el día en el que cualquier persona bien nacida aprovecha unos momentos para recordar a aquellos abuelos que murieron, a los amigos que ya no están aquí, a las personas que perdimos. Cada uno a su manera, unos prefieren acercarse al cementerio para dejar esas flores a los pies de las lápidas, yo habitualmente me inclino por unos momentos de silencio y recuerdo interior. Es una forma irracional de reconciliarse con lo que uno es, porque al fin y al cabo la forma de ser viene formada por todas las personas que han influido en su vida, incluyendo los que ya no están. Y además sirve para recordar las deudas que uno tiene con sus antepasados. Las deudas que se tienen con la Historia.

Pero además, como toda tradición cristiana con raices seguramente paganas hay un cierto folclore habitual de estas fechas: rara es la casa española en la que faltan los buñuelos de viento, los huesos de santo o algunos otros dulces dependiendes de la región, así como es tradición que Don Juan vuelva a redimirse por el amor de Doña Inés en los escenarios (por cierto, este año creo que no voy a poder ver la obra).

Pero calabazas y niños haciendo el hostias y fiestas de disfraces, las justas. A ver, que no soy yo precisamente el purista sobre las tradiciones, los que me conocen saben me puedo llegar a sentir de bastantes países y con todas las consecuencias. Si usted tiene un aprecio especial a la fiesta esa de Halloween porque ha vivido en Irlanda, es un admirador de la cultura celta o está ahora mismo por casualidad en Wyoming, adelante, al fin y al cabo cada uno elige con qué cosas sentirse identificado. Pero si usted es de Soria (es un decir) y lo único que conoce de lo de Halloween es que ponen calabazas por todos los lados, los adolescentes (y no tanto) se disfrazan de momias con papel higiénico y las adolescentas (palabro homenaje a la ministra de cultura) de vampiresas putones y juntos dan rienda suelta a sus hormonas en fiestas con ponche -¿alguien ha bebido ponche alguna vez?-, y los niños van llamando a las casas gritando nosequé de “trick or treat” para que les den caramelos, no me sea gilipollas: esa fiesta no es suya, se la están intentando vender como parte de la cultura global que se pretende imponer -y que, casualmente, coincide con la del país que reparte el bacalao en el mundo.

Pero como no quiero pecar de intolerante (o de tolerante cero, como dicen ahora algunos por ahí para mi solaz y deleite), les propongo un trato: servidor celebrará Halloween, se comprará una camiseta de la Michigan High School, una gorra de los L.A. Lakers y pondrá a Britney Spears a toda mecha en su Mustang del 78 mientras va al McDonalds cuando un americano de esos de las películas se vaya de tapas en su Seat escuchando al Fary con su boina, su chandal del instituto de secundaria Miguel de Cervantes de Villardeciervos de Abajo y luego (esto va a ser lo más difícil) me acompañe al teatro a ver como Don Juan dice aquello de:

Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mi.

En fin. Mañana no se trabaja, y esta noche saldré de fiesta. Que es Halloween.

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Turín: la elegancia alpina

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Escudo de Turín

Recuerdo perfectamente la primera vez que aterricé en Turín. Era una tarde lluviosa, fría y gris de abril de 2003. Cogí un taxi que me llevó desde Caselle por la tangenziale hasta la entrada a la ciudad por Corso Orbassano. Jamás olvidaré el cartel señalando la entrada a la ciudad con el escudo de la misma, porque en aquellos momentos marcaba también el inicio de una nueva etapa de mi vida.

El hotel estaba en Mirafiori, cerca de la sede de Fiat donde iba a estar trabajando, se suponía entonces, seis meses. Mirafiori no es la zona más bonita de la ciudad, para qué nos vamos a engañar. Es un barrio obrero que creció en torno a la explosión industrial de la ciudad en la posguerra, y entonces se respiraba un cierto ambiente decadente, de lo que fue en los años del Fiat 500 y que poco a poco iba perdiendo. Aquello, unido al gris del cielo (griggio mirafiori, bromearía años después) auguraba unos meses tristes.

Nada más lejos de la realidad. Al principio fue dificil adaptarse (yo no sabía italiano) pero gracias a mis compañeros españoles y argentinos (gracias Vane, Lucas, Pablito, Julián, Ale…) no fue difícil acostumbrarme. Poco a poco empecé a defenderme con el idioma y dejé el hotel para vivir en una pequeña casa en el casco antiguo, concretamente en Via Barbaroux, una de las calles más bonitas de la ciudad en la zona del cuadrilátero romano, a escasos metros de Piazza Castello, el centro de la vida turinesa.

Turín es una ciudad orgullosa de si misma. Si bien no tuvo una grandísima importancia durante la época romana, cuando se llamaba Augusta Taurinorum, todo cambió cuando los Savoya trasladaron allí la capital del ducado desde Chambery y la ciudad descubrió su vocación señorial. Se trazaron grandes calles alrededor del casco antiguo (la Torino sabauda) y llegó a ser la primera capital de Italia con Vittorio Emanuele II. Estas son las zonas que más me gustan de la ciudad y por las que disfruté paseando durante las oscuras tardes de invierno entre la niebla, la lluvia y la nieve, con la imponente imagen de la Mole Antonelliana siempre vigilando los cielos de la ciudad, elevándose como una montaña más de los Alpes que han forjado el espíritu de los piamonteses.

Torino

Turín no es una ciudad fácil. Cuando uno piensa en Italia piensa en Florencia, en Roma o en Venecia. Turín no tiene nada que ver con todo esto. Sí que tiene un marcado carácter italiano, pero entreverado con las influencias alpinas que hacen que se parezca más a Innsbruck o Ginebra que al resto de ciudades italianas (salvo, quizás, Milán). Y lo mismo sucede con la gente. Los italianos del sur son gente muy abierta, muy parlanchina y simpática. Los piemonteses son amables pero cerrados, es difícil que te permitan acceder a un grupo porque si, primero tienen que conocerte y estar seguros del tipo de persona que eres. Además es gente trabajadora y seria, aunque quizás demasiado. Un andaluz lo hubiera pasado fatal, pero yo no tuve problemas ya que para bien o para mal mi forma de ser coincide bastante con la piamontesa. A pesar de todo, casi todos mis amigos son del sur por el simple hecho de que es complicado encontrar turineses de pura cepa: la inmigración llenó aquello de terroni (como llaman despectivamente los del norte a los del sur).

Galleria Subalpina

Recuerdo mis primeros días sentado en una pequeña cafetería de Piazza Vittorio estudiando gramática italiana con un vaso de Martini (por si alguien no lo sabe, se produce allí), viendo al Po discurrir sereno a los pies del monte dei Cappuccini, con el ruido de los tranvías pasando cada tanto. Recuerdo, sobre todo, los aperitivos en L’obelix en Piazza Savoia con mis amigos, las pizzas en el Sicomoro, las tardes en las birrerie de Corso Vittorio Emanuele II, las noches canallas en Lo Chalet, Via Roma bajo la nieve con las luci d’artista dibujando las estrellas, la lasagna de Defilippis en el centro comercial Le Gru (adoro el concepto de comida rápida de los italianos), las tardes y noches de verano en i Murazzi. Recuerdo los días de agosto trabajando en Mirafiori y los días de invierno desayunando un cappucino, las fiestas en Piazza San Carlo cuando la Juve ganaba algún scudetto, los martinis del Ego, las obras que preparaban los Juegos Olímpicos, el Museo Egipcio (una auténtica maravilla), las mañanas de sábado comprando fruta en Porta Palazzo, los grissini… En fin, recuerdo todas aquellas cosas que fueron mi vida durante dos años y medio en una ciudad que llevaré siempre en el corazón. Pero sobre todo recuerdo a mi gente, a los amigos que compartieron aquel tiempo: Domenico y Lucas (mis compañeros de piso), Vanesa (mi apoyo español), mi hermanita Clea, Pablito DV (esos finales de noche en el KM 5), Silvia (siempre divina), Julian (a ver si nos vemos), Daniele (siempre elegantísimo), Rocco y su acento napolitano, Massimo (l’avvocato), Vicki (¿sigues por allí?), Nico (non dimentico quella bottiglia di vino!), Carlo (ma tu sei matto!), Ale (¿por dónde andas), Angelo (ancora in Irlanda?), Paul (thanks for being so kind), Fede (un crack), Carmine (ma quando vieni?), Giulia (stammi bene!), Andrea (felizmente casado), Giuseppe (que seas feliz con tus niñas, allá donde estés), Beppe (el capeón de la logística), Marco (esos conciertos de No Fly Zone), Davide (cuida de esa Sábana que tenemos a medias)… non vi dimentichero’ mai.

P.S. Vorrei ringraziare Spaziotorino per il permesso per utilizzare le loro foto per questo post. Siete gentilissimi.

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A vueltas con la belleza

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Entre ayer y hoy me he topado con dos posts que tienen bastante relación, uno en todo a 0′99€ y el otro en 86400 -por cierto, el primer blog algo abandonado, una pena, y el otro muy recomendable para cualquier persona a la que le guste pensar aunque sea un poquito. Las dos entradas giran el torno a la belleza y el concepto que de ella tenemos en la actualidad. Además 86400 enlaza con una campaña de Dove, Campaign for Real Beauty, en cuya página web hay un video (en flash) viendo cómo puede cambiar una cara con algo de maquillaje, peluquería y algún programa de retoque fotográfico como GIMP (me niego a hacer publicidad a otro comercial mucho más conocido)

Es obvio que la belleza (véanse las definiciones según es DRAE y la Wikipedia) es algo difícil de definir, pero me quedo con la primera acepción del Diccionario de la Real Academia:

Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.

Según esto, es algo principalmente subjetivo, ya que lo que a mi me deleita a otro puede no hacerlo.

Pero mi idea era hablar de la belleza de las personas, que últimamente me preocupa más. Está claro que en la actualidad los medios de comunicación nos están bombardeando con unos cánones estéticos que cada vez están más alejados de la realidad, o si no que alguien me diga cuándo han visto por la calle especímenes tipo Kate Moss en un razonable estado de salud. Y más en España, donde la media de las mujeres se caracteriza por una confortable anchura de caderas. Las que yo llamaba “la fiel infantería“.

El problema es que hay personas a la que estos estereotipos les afectan. A algunas mucho -ahí está la anorexia- y a otras no tanto pero a niveles también preocupantes desde el punto de vista psicológico. Gente que no está contenta consigo misma, que no es que no se vean hermosas, sino que se ven feas, con los efectos que esto conlleva sobre la autoestima de cada uno.

A estas personas, y sobre todo a ellas, ya que la presión estética es más fuerte sobre las mujeres les digo que no se equivoquen. Que la belleza no es lo que les venden en el Cosmonosequé ni en la Wonosecual. Que esas chicas que aparecen no son reales (por favor, ved el vídeo de Campaign for Real Beauty que enlazo más arriba) y que la inmensa mayoría de vosotras sois guapas como sois. Ojo, que esto no justifica el autoabandono: uno es un esteta y aprecia la belleza, pero la belleza en una mujer no se aprecia en la proximidad a una modelo, sino en cuánto se sienta hermosa ella misma. Una chica que se siente guapa emite un nosequé que otra más delgada y pintada pero insegura no podrá emitir nunca. Así que no le prestéis más atención que la necesaria a esos cinco kilos de más (si realmente son de más, que esa es otra) y preocupaos de ser hermosas por dentro. El resto viene solo.

Pero claro, una cosa es decirlo y otra hacerlo. Hay gente que lo pasa mal, que está realmente acomplejada por su cuerpo, aunque quizás no tenga el más mínimo motivo para ello. Como la amiga de la que habla Mario en todo a 0′99€. Precisamente no hace mucho hablaba yo del tema con una amiga sobre las operaciones estéticas. Y aquí tengo mis dudas, porque a veces pueden ser una buena solución si realmente la necesitan y pueden devolver la autoestima a una persona, pero otras muchas no son más que otro paso en la cosificación de la mujer. Me ha llegado al alma la frase de la amiga de Mario, cuando dice que quiere implantarse unos pechos de silicona para sentirse mujer. Para sentirse mujer. Una mujer no son unas tetas. Y además, no a todos nos gustan las mismas tetas. Cada par tiene su encanto, y no por eso la dueña es más o menos mujer que las demás. Si realmente te pones tetas para que los hombres se fijen en ellas, luego no te quejes si lo único que ven en ti son precisamente las tetas.

Pero hay otros casos, alguno conozco, donde todo esto no tiene tanta importancia, donde ellas tienen la cabeza bien asentada y no le dan a la cosa mayor importancia de la que puede tener un piercing (invento del que ya hablaré, ya). Y ahí no veo mal que recurran a la cirugía: al fin y al cabo yo también fui alguna vez al gimnasio, y cosa más antinatural que esa… Así que ya ven, ni siquiera en esto tengo las ideas demasiado claras. ¿Ustedes que opinan?

PS1: Obviamente de todo este asunto excluyo los clasos clínicos: una persona que ha sufrido quemaduras, un cancer de mama o lo que demonios sea tiene todo el derecho a querer recuperar la “normalidad” mental lo antes posible, y si para eso necesita su cuerpo (yo lo necesitaría) me parece estupendo.

PS2: Ya decía que soy un esteta, y me gusta sentirme guapo. Generalmente para ello me centro más en la ropa, y sobre todo en la que más me gusta. Hay gente que me ha recomendado un estilo más pop, más desenfadado. ¡Ni que el mio fuera enfadado!. Lo he intentado y es un completo desastre: me siento como un pato y ando como un pato. Además ya no tengo edad para ir vestido como un crío de veinte años, pardiez. Yo con mi estilo me encuentro más guapo y más cómodo, y si a alguien no le gusta… me importa un bledo.

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Don Juan de Tassis y Peralta

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O sea, el Conde de Villamediana. Un crack, el tío. El puto amo. Nació en Lisboa allá por 1582, y recibió una excelente educación gracias a la cual se convirtió en un poeta magistral, uno de los preferidos del que suscribe. En 1599 llegó a Madrid y se hizo enseguida con la vida canalla de sus noches (como ahora, más o menos). Era un enamorado del juego, las juergas, las mujeres, el lujo y los caballos, y sus excesos le procuraron dos destierros, el primero en Italia con el Conde de Lemos (no sé si saben que lindo libro está dedicado a este caballero…). Al volver de Italia no sólo retomó su vida disipada, sino que además empezó a poner a parir al cretino del Duque de Lerma con poemas agudos e hirientes como puñales que recorrian los mentideros madrileños de la época, y además debido a su inteligencia era complicado que perdiera en las timbas nocturnas, de las que salía desplumando diariamente a otros nobles. Y lo volvieron a desterrar, claro.

A una señora que se facilitaba por dinero

Éntrale el basto siempre a la doncella
cuando de oros el hombre no ha fallado,
espadas su manjar es descartado
porque lo quiere así la madre della.

La malilla, aunque deje de tenella,
no perderá, tanto es lo que le ha entrado;
y si quiere elegir, porque ha robado,
él es la copa y la malilla es ella.

Quien entrare a jugar, quien hombre fuere,
si de oros a triunfar no se dispone,
nunca ganar aquesta polla espere.

Carta de más, dinero no repone
en esta mano, antes quien la diere,
su basto encima a la malilla pone.

Los dos primeros versos son magistrales, no me digan que no.

Pero al poco volvió a la corte, y en 1621 murió Felipe III y llegó al trono Felipe IV. Éste último estaba casado con Doña Isabel de Borbón, que debía ser un pavón exagerado. Al lince de Felipe no se le ocurrió otra cosa que nombrar a Don Juan Gentilhombre de la Reina, lo que conociendo el pedigree del Conde era como pedir cuernos a gritos. Y si que se los debió poner, si. Al parecer tuvo más que palabras con Doña Isabel (a la sazón tenía escasos 18 añitos, y el Conde estaba mucho más bueno que su marido, con ese belfo tan habsburgo, y era mucho más espabilao). De hecho el Conde era un gran picador, y en una de corrida de toros cuando rejoneaba ante los reyes la Reina exclamó: “¡Qué bien pica el Conde!”, a lo que Felipe IV, imagino que con la misma cara de cabreo que puso su yayo el gran Felipe II cuando lo de la Invencible contestó: “Pica bien, pero pica alto”, en clara alusión al marfil que a duras penas ocultaba su sombrero.

Se la buscaba el Conde, y se la encontró. El 21 de agosto de 1622 volvía de juerga con Don Luis de Haro por la calle Mayor. Unos desconocidos pararon el coche y lo asesinaron en plena calle y a rostro descubierno. El crimen quedó impune, quizás -y sólo quizás, ejem- porque los que lo habían ordenado tenían mucha mano en la Corte. Incluso toda la mano. Si hasta Góngorilla (que me perdone Don Francisco el citarlo aquí) se dio cuenta de ello:

Mentidero de Madrid,
decidnos, ¿quién mató al Conde?
ni se sabe, ni se esconde,
sin discurso discurrid:
Dicen que le mato el Cid
por ser el Conde lozano;
disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano.

Pero Juan de Tassis nos dejó también versos de amor preciosos. Y es que cada canalla lleva dentro un corazoncito:

El que fuere dichoso será amado;
y yo en amor no quiero ser dichoso,
teniendo, de mi mal propio envidioso
a dicha ser por vos tan desdichado.

Sólo es servir, servir sin ser premiado;
cerca está de grosero el venturoso;
seguir el bien a todos es forzoso,
yo sólo sigo el mal sin ser forzado.

No he menester ventura para amaros;
amo de vos lo que de vos entiendo,
no lo que espero, porque nada espero;

llévame el conoceros a adoraros;
servir, mas por servir, sólo pretendo;
de vos no quiero más que lo que os quiero.

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Credibilidad en la red I: El escaño de Zapatero

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Ayer estaba yo cenando el clásico kebab dominical con el Spike y Pijolín. En la televisión estaba ese gran programa, luz de arte televisivo y buen gusto, “El Buscador”. Tampoco estábamos haciendo mucho caso, la verdad. Pero en un momento dado el presentador (oh baluarte del periodismo de investigación) dijo no se qué del robo del escaño de Zapatero. Leches. Acto seguido pusieron este vídeo:

Muy logrado, la verdad. Tras él, momentos de tensión en casa: ¿Cómo era posible que hubieran burlado los controles de seguridad del Congreso?¿No podían haber dejado, por ejemplo, una bomba debajo del escaño en lugar de llevárselo y preparar una tremenda?

Tengo que decir que me reconozco escéptico. No me creo nada si no tengo una demostración, así que lo primero que hice fue dudar de la veracidad del vídeo, o por lo menos de que las cosas fueran realmente como allí se veían: igual se grabó durante un día de puertas abiertas, la ventana la habían dejado abierta desde dentro o simplemente era un montaje. Pues según aparece hoy en la prensa - El Mundo, El Pais-es un montaje (de hecho el sillón de Zapatero sigue estando en su sitio).

Pero pasando de la anécdota a la categoría, ¿no les resulta peligroso que mucha gente pueda creerse a pies juntiilas lo que vean en la televisión? Y qué podemos decir de la generalización del acceso a internet entre la población: en los medios de comunicación “tradicionales” uno sabe quién es el que escribe y avala la veracidad de lo que expresa con su prestigio. Y todos conocemos de qué pie cojean Jiménez Losantos o Gabilondo, y según quien hable interpretamos lo que diga de una manera u otra. Pero el mundo de internet es mucho más complicado, sobre todo a partir de la llegada de los blogs. Yo aquí doy opiniones, y por lo tanto ustedes no tienen que preocuparse de su veracidad: son por definición subjetivas, no son noticias. Pero hay blogs que dan noticias, o al menos van de eso. Y no sólo blogs, los medios tradicionales tienen sus webs y a veces se hacen eco de cosas que han leído vete a saber donde. La gente que conoció internet en sus orígenes generalmente pertenecía a ambientes científicos o técnicos, y las personas con este tipo de formación tienden a plantearse la veracidad de cada pequeña cosa que escuchan por ahí, no son un blanco fácil para los que intentan engañar. Pero con la democratización de internet hay gente que no se plantea que lo que está leyendo en internet (ellos llaman internet a la web…) lo puede haber escrito un fulano que no tiene ni puñetera idea de lo que dice, o si que la tiene pero está intentando engañar al lector.

Otro día seguimos con este tema, que es muy interesante

Actualización: Parece ser que según publica El Mundo el vídeo fue encargado por al ONU a la agencia Tiempo BBDO (los mismos de Amo a Laura) para promocionar la campaña sobre el hambre en el mundo. Otro ejemplo estupendo de marketing viral usando la red como medio. Cada vez hay que tener los ojos más abiertos “aquí fuera”

menéame