Idiota.- Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.(F. Savater)

Siempre ella en la memoria

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Era septiembre, y después del verano volvía a mi colegio en Ibiza para empezar otro curso. Yo tenía once o doce años y aún vivía en ese mundo de ensueño en el que viven los niños.

Al llegar a clase saludé a mis compañeros. Cómo te ha ido el verano, dónde has estado de vacaciones, etcétera. Y entonces vi sentada en una de las mesas de adelante a una chica nueva. Era más bien bajita, menuda pero no excesivamente delgada, con el pelo largo, liso y castaño enmarcando un rostro dulce donde convivían una sonrisa ingenua y una mirada despierta e inteligente que parecía absorber la esencia de todo aquello donde se posaba.

Yo ya había despertado a la sexualidad (en Ibiza es complicado no hacerlo, cuando el sexo es uno de los temas recurrentes todos los veranos) pero lo que sentí por aquella chica no tenía nada que ver con lo que me sucedía viendo a otras. No era un atractivo puramente sexual, había algo más. Por aquellos entonces no lo sabía, pero lo que me estaba pasando es que me había enamorado. Los flechazos existen.

Luego la conocí, aunque cada vez que hablaba con ella me costaba horrores no ruborizarme. No me salían las palabras, se me aceleraba el pulso. Pero poco a poco llegué a contener los síntomas, aunque no mucho: era bastante tímido, y continúo siéndolo. Luego la conocí, decía, y cada vez me gustaba más. Mis otras compañeras de clase eran de educación discutible, por decirlo suavemente -años después supe que casi todas ellas no llegaron a los veinte años sin embarazos no deseados, problemas con las drogas, la justicia o similares- pero ella no. Ella tenía una educación todo lo buena que se puede tener a esa edad sin llegar a ser una cursi. Sacaba muy buenas notas en clase, pero nunca nadie la trató como a una empollona porque era tremendamente simpática (pero no demasiado) y caía bien a todo el mundo. A los chicos y a las chicas. Incluso algunas veces acabé hablando con ella sobre lo que habíamos estudiado en clase, algo impensable para las demás que se preocupaban únicamente de cuánto les habían crecido las tetas esa semana. Siempre estaba alegre, y cuando nos quedábamos jugando por su barrio (se desarrolló en mi una curiosa tendencia a pasar cerca de su casa a la menor ocasión) y la veía aparecer el corazón me daba un vuelco, pero su sonrisa aliviaba todo lo que me turbaba. Fue la primera chica en hacerme sentir sereno sólo con tenerla al lado. Nunca le dije cuánto me gustaba, pero creo que lo sabía. Siempre lo saben.

Se llamaba Ana.

Los pocos años que nos quedaban el el colegio pasaron volando, y luego fuimos a diferentes institutos. No la volví a ver.

Desde entonces me he enamorado otras veces, con mejor o peor fortuna. Hay mujeres que me han llegado muy dentro y otras no tanto, pero todas a las que de verdad he querido comparten algo con Ana. Algunas incluso el nombre. Y la verdad, no se si es así porque yo estaba destinado a que me gustase ese tipo de chicas, o si aún, después de tanto tiempo, sigo buscándo en cada chica que conozco aquellas sensaciones que ella me hizo sentir por primera vez. Si la sigo buscando.

menéame

Hay 3 comentarios sobre “Siempre ella en la memoria”

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#1 Butterfly dice:
22 de Septiembre de 2006 a las 14:57

Hermosísimo relato..Doc.
Por mis experiencias con el amor te diré que no hay sensación mas hermosa que el recuerdo que nos deja lo inalcanzado.
Quizá si la hubieras tenido todo se hubiera arruinadoo no y ahora serías feliz.
Pero dentro de la duda queda el interrogante..y aunque no lo creas la posibilidad..el destino es tan caprichoso que puede ponerte frente a ella cuando menos lo esperes..
Te lo digo yo.
Saludos

#2 el__duende dice:
23 de Septiembre de 2006 a las 18:32

Todos tenemos un recuerdo de esos, y si, seamos cursis, son muy bonitos, siempre te sale una sonrisa al recordar.

#3 guu dice:
27 de Septiembre de 2006 a las 13:36

Mira por donde vengo a descubrir que tienes lado romantico. enhorabuena! Y que la busqueda de tu Ana te sea tortuosa, porque asi vale mas la pena.

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