Martes, 22 de Agosto de 2006
La fiel infanterÃa
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Algunos de ustedes estarán pensando que con este tÃtulo el post girará sobre asuntos más o menos bélicos. Y no les falta razón, porque pienso hablar de mujeres. Ya saben, esas personas que van por ahà con su par de cromosomas XX y que no hay forma humana de saber cómo tratarlas, pero que pese a todo nos atraen irremisÃblemente (al menos a gran parte de los que calzamos cromosomas XY).
Ni con ellas ni sin ellas, que dicen por ahÃ. Dan mucha guerra, pero qué le vamos a hacer, tienen tantas cosas buenas que uno no puede por menos que seguir idolatrándolas a pesar de todo. Además tienen algo que me apasiona: todas son distintas entre sÃ. Los hombres somos copias más o menos fidedignas de lo que serÃa un “hombre standard”, pero ellas no, qué va. Ellas no se parecen en nada unas a otras. Vistas desde unos parámetros matemáticos, las mujeres estarÃan en una distribución gaussiana:

El parámetro sigma representa la desviación standard a partir de lo que serÃa una mujer media. Bien, si aplicamos esta distribución a criterios puramente estéticos, nos viene a decir que casi todas las chicas son “del montón”, que hay algunas muy guapas, otras muy feas pero que luego está la ingente masa que oscila desde el concepto de “ah, pues es mona….” hasta el “ah, pues no es fea…”. El criterio se puede ver desplazado hacia uno u otro lado según el observador, si alguien está acostumbrado a retozar con modelos espectaculares a diario seguramente una chica le parezca que pertenece al grupo de las feas con más facilidad y viceversa, el que no pilla ni de casualidad generalmente es más generoso a la hora de ubicar a la moza.
Pero no acaba ahà la cosa. Pese a lo que opinan algunos cenutrios (y algunas cenutrias, que es lo más gracioso) las mujeres también son seres pensantes. A veces demasiado. Y tienen una personalidad y una vida interior más o menos agradable según los parámetros del observador. Y eligiendo hábilmente el eje de coordenadas según estos parámetros, en todos los casos la distribución de la población femenina viene a caer también sobre una gaussiana. Hay chicas muy muy simpáticas, inteligentes, agradables y comprensivas, otras muy muy bordes, estúpidas, desagradables e intolerantes y luego está la inmensa mayorÃa que suele tener esas ocho propiedades en cantidades variables según el momento, la ocasión y la compañÃa.
Demos otro giro de tuerca: Representando las magnitudes fÃsicas e intelectuales de la muestra, la distribución es la composición de estas dos figuras de Gauss: una gaussiana tridimensional:

Asà pués hay pocas mujeres hermosÃsimas e inteligentes (en relación a las demás, quiero decir), pocas más feas que el demonio e imbéciles, algunas guapillas pero tontuelas y otras pocas no muy agraciadas pero simpáticas. Estos cuatro extremos forman los clásicos clichés que aparecen en los chistes machistas (y algunos feministas), y la gente tiende a valorarlas demasiado.
Pero que quieren que les diga: yo me declaro un fiel seguidor de las que no destacan en nada, para bien o para mal. La inmensa mayorÃa de las mujeres, que no sobrepasan los lÃmites de la desviación media. Casi todas ellas. Las normales. La mujer que se ve por la calle y no esos ideales que nos pretenden mostrar las revistas, el cine o la televisión. La que no es tan dulce como una pelÃcula de Sandra Bullock, pero tampoco tan borde como la bruja mala. Me quedo con la que está guapa pero gracias a sus imperfecciones, la que se esfuerza en gustar a los demás pero sin hacer de eso el fin último de su vida. Me quedo con la chica con la que se puede tener una conversación seria cuando toca, con la que te puede contar unos chistes si le apetece y la que te puede echar la bronca cuando se enfada. La de toda la vida. Asà que queden para los futbolistas forrados los cuerpos espectaculares y las cabezas vacÃas, para los poetas las poco agraciadas que te conquistan con una conversación, para los harto afortunados las modelos inteligentes y para vestir santos las bordes y feas. Yo me quedo con las normales. Las que no son ni capitanes generales ni carne de cañon. La fiel infanterÃa.
P.S. Un par de matizaciones: Habrá algunas lectoras (si es que las hay) que me tacharán de machista por este post. Bien, pues que sepan que me importa un huevo. El machismo no es esto, y la que lo piense es que nunca lo ha sufrido realmente. Otras me dirán que seguramente las mujeres pensarán lo mismo de los hombres… Qué quieren que les diga, puede ser. Pero yo no se lo que piensan ellas, y además el blog es mÃo. Invito a todas a hacer las reflexiones paralelas que consideren oportunas, quién sabe si asà aprendo algo.
23 de Agosto de 2006 a las 8:18
Si señor, la belleza natural, la normar, nada de caritas de muñeca de porcelana (que por cierto, dan mucho miedo, no se quién inventarÃa esas muñecas).
Eso es lo que mola, una mujer MUJER.
Viva la infanterÃa española (o de donde sea)
6 de Septiembre de 2006 a las 19:26
No es por llamarte machista, pero también hay hombres guapÃsimos e inteligentes, feos e imbéciles, bordes, simpáticos, arrogantes, sencillos, desagradables, encantadores… No encuentro ninguna diferencia entre mujer y hombre en tu “estudio”, lo que me lleva a pensar una vez más que las mujeres suelen ser mucho más juzgadas que los hombres (también por las propias mujeres y muchas se prestan a ello).
7 de Septiembre de 2006 a las 11:57
Creo, querida amiga, que llamar “estudio” a este post es algo desproporcionado. No es más que una forma irónica de decir que me gustan las mujeres normales.
No obstante, tienes toda la razón cuando dices que los hombres también se pueden calificar de la misma manera, al fin y al cabo ¡todos somos humanos!. Pero no creo que las mujeres sean más juzgadas que los hombres, en todo caso el problema es que muchas veces se juzgan según criterios diferentes. Me ha hecho mucha gracia un anuncio de cosméticos en el que una mujer entra en la oficina, los compañeros de trabajo la reciben diciéndole “qué guapa estás hoy” y similares, y en el baño las compañeras lo que le dicen es “parece que tienes mala cara”. Quiero decir, quizás los hombres no valoramos tanto el fÃsico de otro hombre (pero si el de las mujeres), y en cambio parece que las mujeres sà que valoráis el de las demás. No digo que esté bien, digo que es lo que creo que sucede.
13 de Septiembre de 2006 a las 8:48
Estoy de acuerdo contigo, compañero. Yo también soy de los que empiezan a estar hartos de barbies siliconadas por un lado y erizas progres por otro.
17 de Octubre de 2006 a las 16:15
[…] Pero mi idea era hablar de la belleza de las personas, que últimamente me preocupa más. Está claro que en la actualidad los medios de comunicación nos están bombardeando con unos cánones estéticos que cada vez están más alejados de la realidad, o si no que alguien me diga cuándo han visto por la calle especÃmenes tipo Kate Moss en un razonable estado de salud. Y más en España, donde la media de las mujeres se caracteriza por una confortable anchura de caderas. Las que yo llamaba “la fiel infanterÃa“. […]
17 de Octubre de 2006 a las 20:47
A mà lo que más me “ha gustado” de tu post es eso de que “y las mujeres también son seres pensantes, también tienen una vida interior, blablabla…”. Joer, macho, haberte dado de mamar hasta esa edad y haber gastado tanto dinero y energÃa en tu educación para que al final acabes diciendo estas frases, es para coger a tu mamá y a tu papá, sentarlos en un sofá y empezar ” a ver, la próxima vez…”.
Me encanta y me hace mucha gracia cómo creen los hombres ser el centro del Universo y tener que compartir de forma más o menos voluntaria, este planeta con otra especie desconocida, una especie de “invitadas” a las que de repente les descubre algo de inteligencia y todo… No, lo tuyo no es machismo, es peor: es tu forma de pensar homocéntrica (donde homo es igual a macho) que encima te parecerá que no es machista.
Espero que alguna desprevenida de esa especie rara con la que tienes que compartir el planeta se apiade de tu alma algún dÃa y consigas tener novia y sexo más o menos gratis asegurado…
3 de Abril de 2007 a las 0:05
¿De cuál categorÃa? si trapolasemos estas conclusiones… te consideras tu.
Me gustaron tus conclusiones y creo que lo mismo aplica para los hombres.
Saludos desde México
9 de Abril de 2007 a las 9:46
Uhm… pues yo me ubicarÃa entre los muy guapos y muy simpáticos, claro :)






Hay 9 comentarios sobre “La fiel infanterÃa”
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